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El Puente. León Molina

Economía del bien común

Economía del bien común

Nuestro mundo está fastidiado. ¿No hay alternativa entonces?. Sí y no. No hay alternativas globales, pero sí hay muchas alternativas parciales (ideas y movimientos para nuevas regulaciones financieras, decrecimiento económico, nueva ruralidad, modelos de democracia participativa, ecologismo, etc.). Todas juntas ya son algo. Y la conciencia de la población sobre su necesidad sería algo mucho mayor aun.  Mencionaré aquí el modelo de la Economía del Bien Común, una propuesta del profesor austríaco Christien Felber, que se está extendiendo por el mundo. Un modelo que busca la superación del binomio fatal entre la economía dirigida de la izquierda y el capitalismo salvaje. Dice Felber que el único elemento de valoración del éxito de las empresas actualmente es el financiero, el beneficio. Y propone cambiar y que ese éxito se mida a través de lo que la empresa aporta al bien común de la sociedad, a lo que a la inmensa mayoría de la gente le interesa (relaciones justas y transparentes con los trabajadores y con los clientes y proveedores que promuevan beneficio mutuo, reparto de las rentas dentro unos límites razonables, concepción ecológica de la producción y los servicios, sistemas de venta éticos, incremento de los estándares sociales, eliminación de la discriminación por sexos u otros, participación de los trabajadores, redes colaborativas interempresariales, minimización del reparto de ganancias externos, etc). Se crea para ello una matriz que otorga a la empresa una puntuación en una escala numérica. Todos estos criterios se están desarrollando de modo participativo entre personas y empresas (ya hay incluso algunas grandes empresas europeas que han iniciado este camino). Las empresas podrán publicar su clasificación  y con ello ser más elegibles para los consumidores y crear redes de colaboración entre las empresas afines. Pero además el movimiento se convierte en movimiento político que lucha porque los estados ayuden a extender el modelo, primero con ventajas fiscales y más adelante con la obligatoriedad del modelo. Esto es un rápido esbozo, si desean más información sobre el asunto en internet pueden encontrarla si dificultad. El agotamiento de los modelos universales no debe llevarnos a la frustración y la inacción, sino a la creatividad y el trabajo en múltiples facetas que sumadas, nos saquen de este pozo delirante en el que andamos metidos. 

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