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El Puente. León Molina

La estatua del jardín

La estatua del jardín

Grecia es una hermosa estatua que se desmorona en nuestro jardín.  Es el desmantelamiento de la belleza antigua que da sentido a nuestra cultura y nuestra forma de ser. 

Lo que agrava la situación de Grecia es que para la Europa actual Grecia y los griegos son  “ellos” en vez de ser “nosotros”.  Lo cual es inevitable porque Europa como unidad no está construida todavía.  El problema Griego, que es presentado como un problema económico es en realidad sobre todo un problema político, y un problema político de la UE. Porque la política es sobre todo el acuerdo de definir quiénes somos, qué queremos ser y cómo lo vamos a hacer para tratar de conseguirlo juntos.  Pero la unidad de Europa  es casi exclusivamente mercantil. Y por eso en vez de la actividad política para resolver los problemas en muchas ocasiones acaba por imponerse la fuerza bruta del dinero y los más fuertes imponen su  modelo, sus decisiones y sus conveniencias. Si de verdad fuéramos Europa, la situación de Grecia sería un problema regional que en buena medida habría podido prevenir y en buena medida también se hubiera podido solucionar si un griego fuera a todos los efectos y hasta en su DNI un ciudadano de Europa igual que alemanes, franceses, españoles o todos los demás.  Para entenderlo, podríamos cambiar la escala y tomar un ejemplo hipotético; si Extremadura o Murcia o Asturias tuviera unas estructuras políticas y económicas discordantes con el resto de España, sin duda nos habríamos puesto las pilas para solucionar el problema y si a pesar de ello una de estas regiones cayera en dificultades extremas, sin duda también haríamos lo que fuera necesario para reconducir la situación solidariamente porque los extremeños, los murcianos o los asturianos serían “nosotros” para el resto de los españoles.  No sé si así me explico… Por tanto el modelo de estado nación que sirvió para traer la moderna democracia a Europa ya no sirve y debemos superarlo, superando los estúpidos sentimientos nacionalistas. Por decirlo más claro; no tengo ningún inconveniente en dejar de ser español (políticamente, como ciudadano) si ello es así para ser ciudadano de Europa.  Sería culturalmente más rico y estaría menos expuesto a ser zarandeado por los que se dicen mis socios. No es la política lo que más ha dañado a Grecia, sino la falta de ella. En tiempos de crisis descubrimos aun con más claridad que Europa es necesaria y urgente. La estatua del jardín tristemente nos lo recuerda.

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