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El Puente. León Molina

LA RESPUESTA DEL CABO

LA RESPUESTA DEL CABO

Recuerdo una anécdota personal quizás nimia, pero que he tenido presente desde los lejanos y doloroso días de mi servicio militar. Excuso decir que eran los tiempos del Servicio Militar Obligatorio en que el estado secuestraba legalmente a los jóvenes, les suspendía sus derechos civiles y les mandaba a cuarteles de opereta a perder el tiempo y a aprender todos los vicios que no tuvieran ya. En la ocasión a la que me refiero, nos habían mandado a un grupo a servir a la patria barriendo las hojas caídas de los árboles en un patio trasero del cuartel. Como era justo y natural la vagancia y el escaqueo dominaban el grupo, hasta que hubo que hacer algo para justificarnos y no recibir los rebuznos del brigada. Uno del grupo dijo: “venga, ¿cómo hacemos esto?”, yo le dije: “organízalo tú que eres el cabo”. El chaval me miró casi con desprecio y me dijo: “¿Cabo?, yo no soy militar tío, ¿Es que eres militar tú?. Haced lo que os dé la gana”.

Veinte años después aún recuerdo su mirada y la tristeza que sentí al comprender lo que sus palabras encerraban; había dejado de pensar por mí mismo, estaban consiguiendo que pensara como ellos querían, utilizando además un poder que aun siendo brutal, era simple, tonto, evidente. ¿Qué pasaría entonces al enfrentarme a métodos de dominación más sutiles y mucho menos visibles?. ¿Qué ocurriría al enfrentarme con el peso de las opiniones de la mayoría, con las palabras vacías y torcidas de los poderosos?. Cuando yo fui a la mili era mucho mayor que el resto de reclutas y ya contaba con una formación académica humanística, pero sólo en aquél momento y en las palabras y la mirada de aquel chaval, comprendí que la lucha por la propia dignidad, que es lo que realmente nos hace personas, consiste en la defensa de la libertad y que ésta comienza indefectiblemente por uno mismo, por su propia  liberación individual, a través del pensamiento autónomo, la crítica y una firme determinación para pasar la escoba a todo el pensamiento basura que nos coloniza.  Esa es la idea. Conseguirlo es otra cosa. Sin embargo la reflexión, la mirada crítica, junto al goce de los placeres del cuerpo y del intelecto son lo único que puede dar algún sentido a esta vida irremisiblemente condenada. Es un ejercicio que comienza de modo solitario, pero que puede llegar a ser compartido con otros, momento entonces en que alcanza su mejor brillo. Es por eso por lo que algunos escribimos en la prensa. Algunos también lo leen por eso y a veces quizás quisieran decir algo. Pues díganlo. Aquí por ejemplo: www.elpuente.blogia.com 

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