La leona herida

Irak es una leona herida que arrastra sus cuartos traseros sobre la arena. Su dolor fue puesto en relieve en la antigua Mesopotamia para que llegara hasta nosotros su rugiente agonía. Para caer heridos y morir dejando un rastro de sangre, los irakíes no necesitan ya al genocida. El furor del asesinato está desgobernado y crece con el desorden de un tumor maligno. La bestia del caciquismo guerrero ha sido liberada por extranjeros. La gente de orden Norteamérica, dolida por el cruel asesinato del 11S, salió por el mundo con antorchas a linchar al primer país que no pudiera explicar qué hacía aquel día de la orgía sangrienta. Y encontraron a Irak con las manos manchadas de petróleo. El cabecilla vociferante, jaleado por sus aliados, tendió la soga y en medio del tumulto los pies de Irak quedaron colgando inermes. Los gusanos de la guerra están alcanzando ya sus huesos mientras en los hogares de aquella turba se reparte la cena como siempre dando gracias al Señor por sentarse a su mesa con ellos con los bolsillos llenos de bendiciones.
La leona se arrastra mientras los sacerdotes siguen disparando sus flechas envenenadas. No tienen siquiera la compasión necesaria para dejarla morir en paz. Sus rugidos pueden oírse en el mundo entero.
Irak recibe la muerte desde dentro y desde fuera. Desde fuera recibe con ojos azorados el desdén de los que pasan a su lado y ni siquiera hacen un gesto de ayuda, quizás por miedo al agresor que aún sujeta a su lado el arma homicida. Desde dentro recibe las heridas de la distinción de razas y nacionalidades. Heridas que se infectan rápidamente con el aire venenoso de las religiones. Para ambas cosas tienen sobrada experiencia; ellos fueron de los primeros constructores de imperios y de religiones. Quizás llevan demasiado tiempo enfermos por las iluminaciones de los poderes terrenales y celestiales.
Llevamos años escuchando la lista de bajas a la hora de comer. El telediario nos ha acostumbrado a mezclar los muertos con la sopa y tenemos que desconectar el cerebro para poderla digerir. Han caído ya seiscientos mil culpables inocentes. Una colosal montaña de cadáveres que en la distancia componen las formas de una leona herida arrastrándose sobre las arenas del desierto.
La leona se arrastra mientras los sacerdotes siguen disparando sus flechas envenenadas. No tienen siquiera la compasión necesaria para dejarla morir en paz. Sus rugidos pueden oírse en el mundo entero.
Irak recibe la muerte desde dentro y desde fuera. Desde fuera recibe con ojos azorados el desdén de los que pasan a su lado y ni siquiera hacen un gesto de ayuda, quizás por miedo al agresor que aún sujeta a su lado el arma homicida. Desde dentro recibe las heridas de la distinción de razas y nacionalidades. Heridas que se infectan rápidamente con el aire venenoso de las religiones. Para ambas cosas tienen sobrada experiencia; ellos fueron de los primeros constructores de imperios y de religiones. Quizás llevan demasiado tiempo enfermos por las iluminaciones de los poderes terrenales y celestiales.
Llevamos años escuchando la lista de bajas a la hora de comer. El telediario nos ha acostumbrado a mezclar los muertos con la sopa y tenemos que desconectar el cerebro para poderla digerir. Han caído ya seiscientos mil culpables inocentes. Una colosal montaña de cadáveres que en la distancia componen las formas de una leona herida arrastrándose sobre las arenas del desierto.
14 comentarios
León -
Anónimo -
Tú eres entonces el adalid de la ecuanimidad y el oráculo ante quien consultar si los mortales estamos siendo ecuánimes o no. Aseveras que tú te diviertes escribiendo sobre lo que te apetece. ¿Qué piensas, que a Anaximandro le salen almorranas cuando da su opinión en este magnífico foro. León, entérate: tú defiendes la bandera del progresismo sectario. Y mi amigo te invitaba a tirarla a la basura. El no te señalaba temas ni líneas. Te sugería amablemente que abordases el asunto de las enormes agresiones del felipismo y del zapaterismo contra los que no somos progresistas. del felipismo. Trátame bien a Anaximandro, por favor, que es muy sensible. Él no es malintencionado, injusto o demagógico al hablar de Zapatero y Batasuna, pues ni ETA tiene voluntad alguna de desaparecer, ni Batasuna ganas ningunas de condenar el terrorismo. El asalto al arsenal de Nimes ha dejado al Gobierno al borde del game over. Para evitarlo, el PSOE ha recurrido a las dos medidas acostumbradas: en primer lugar negar y retrasar la aparición y confirmación de las noticias que muestran que ETA ni ha dejado las armas ni está dispuesta a hacerlo sin precio político. Desde el atentado etarra a la ferretería de Barañáin hasta el robo de las pistolas en Francia, el Gobierno ha puesto en duda incluso los informes policiales. En el último caso, la policía francesa ya ha confirmado que se trata de pistoleros de ETA. Pero el gobierno retrasará reconocerlo oficialmente hasta que pase el tiempo oportuno.
La segunda medida consiste en impregnarlo todo de una cháchara fangosa e inextricable. Ante los actos etarras, el gobierno se dedica a hablar mucho precisamente para no hacer nada. Finge indignación, anuncia responsabilidad y firmeza, dice tomar nota para precisamente no tomar ninguna determinación y ninguna decisión. Esta palabrería vacía de contenido tiene tres componentes. El primero es la solemnidad hueca de la cháchara buenista y pseudopacifista; como se busca la paz, nadie tiene derecho a criticar el objetivo maravilloso y feliz que Zapatero pretende conseguir para nuestro país. Y cualquiera que critique la negociación con los etarras es un enemigo de la paz que busca, por cuestiones electorales, que ETA vuelva a matar.
El segundo componente: el gobierno alude a unas supuestas técnicas negociadoras que exigirían secreto, discreción y silencio. Es decir, que los ciudadanos dejen en manos de Rubalcaba, López y Josu Ternera el futuro de España y el País Vasco. Zapatero anuncia la paz para España, pero sin los españoles. Desde el comienzo, Zapatero ha hurtado a la opinión pública cualquier información sobre la negociación con ETA, y lo ha hecho sin ningún tipo de rubor democrático. En relación con esto, en tercer lugar, está la afirmación repetida de que el gobierno tiene información que el resto de mortales desconoce sobre las verdaderas intenciones etarras, razón por la cual los españoles no deben preocuparse por los atentados, asaltos, amenazas y robos etarras.
La cháchara gubernamental pinta bien en el telediario y en las portadas de los periódicos, y quizá ayude a ganar elecciones. Pero enfrente no tiene a un partido político, ni a una opinión pública. Tiene a una banda terrorista que ejerce el terror como única forma de conseguir llevar a cabo un proyecto totalitario incompatible con cualquier forma decente de democracia. Cada vez que el Gobierno balbucea una crítica a los desmanes etarras, Batasuna y ETA sacan pecho; el último, el proetarra Permach, cuando espetó a Zapatero con descaro que "a ver a qué consecuencias se refiere" tras el balbuceo presidencial la noche anterior por el asalto etarra. Y es que ante la cháchara de Zapatero, ETA pone encima de la mesa una propuesta clara y contundente: su provisión de amonal.
León -
Saludos
Anaximandro -
Durruti -
Puli -
Cuando se tiene fe ciega y sincera en los milagros o en las brujas o en la perfidia de los judíos, se nos acumulan las evidencias de que existen los milagros, las brujas o los judíos que crucifican niños para beberse su sangre. Muchas de estas cosas dejan de existir y manifestarse cuando la gente deja de creer en ellas. Si empezamos a creer que los musulmanes son todos ellos unos fanáticos dispuestos a incendiar Occidente, empezaremos a ver por todas partes signos que nos darán la razón. No es que tales signos sean falsos: lo que sucede es que de toda la vasta y contradictoria realidad del islam sólo seleccionamos y ponemos en valor esos signos que dan la razón a nuestra certidumbre, esos signos y no otros, del mismo modo que en el pasado la plebe o la Iglesia sólo seleccionaban y ponían en valor los signos, indicios y comportamientos que confirmaban su convencimiento de la perfidia judía. Mucha gente honesta de entonces creía que los judíos eran todos unos usureros o que habían amasado grandes riquezas a costa del pueblo. Más tarde la historia ha mostrado que tales generalizaciones eran absolutamente disparatadas. Y no sólo eso. La historia ha mostrado algo incluso peor: que tales generalizaciones eran temerariamente disparatadas.También muchísimos alemanes del periodo de entreguerras sentían sinceramente que los judíos eran una amenaza inequívoca y del todo inminente para Alemania, pero lo cierto es que apenas eran el 1% de la población y no tenían capacidad alguna de poner en peligro nada. Hay que andarse con un poco de cuidado, sobre todo porque las televisiones y los periódicos tienden también a seleccionar de la realidad aquellas cosas que sus audiencias esperan de ellos que seleccionen.
León -
León -
León -
Serafín Fanjul -
Dos asuntos, no obstante, quedaron flotando para mi reflexión: cómo ella había arribado a semejante puerto, navegando por aguas claras y con buena visibilidad, y qué hay de verdad en la supuesta condición de vencidos de la comunidad musulmana. Tengo para mí que el victimismo perpetuo que se gastan, junto al hecho objetivo de que subdesarrollo y anquilosamiento social presiden la vida de todos esos países, pueden empujar incluso a entes pensantes y resueltos a plantar cara al islamismo, como era el caso al corolario arriba expuesto. Y eso por más que esas poblaciones, cuyo denominador común es el islam, no se sientan especialmente afectadas por la pobreza (siempre fueron pobres), el despotismo de sus gobernantes (norma habitual entre ellos desde Asurbanípal y más atrás) o la ignorancia (para ellos, la verdadera sabiduría): la sumisión sin razonamientos ni interferencias incómodas para el auténtico camino de fe y salvación, el suyo.
No son esos los problemas que les inquietan ni los motivos de su odio, sino la conciencia de su insignificancia tecnológica y de poder (lo cual tratan de modificar con el arma del petróleo, quienes lo tienen), en tanto desprecian nuestra cultura y nuestra sociedad, a las que juzgan manifiestamente inferiores a las suyas, amén de corruptas. Y, sin embargo, rabian por emigrar a nuestras tierras ("a recuperar lo que les arrebatamos") y convertirlas a su fe. Por descontado, toda la ficción es imaginaria y gratuita, sin más entronque con la realidad que el hecho cierto de su resentimiento. Pero dudo mucho que los musulmanes no digamos los islamistas tuvieran por éxito histórico de sus comunidades la liberación efectiva de la mujer, el desarrollo natural de la sociedad abierta en todos sus ámbitos y la admisión de extraños sin cortapisas en el seno de sus países, como aquí se hace. Problemas económicos y burocráticos aparte.
En 1962, un millón de franceses hubo de salir de Argelia a uña de caballo para no perder la vida; un poco antes, en el Egipto naserista se expolió y acogotó a los europeos (los odiados jawagat) hasta dejarlos en la indigencia para rematar forzándoles a emigrar (a Canadá, Europa, USA, Australia); la presión contra los cristianos de todo Oriente Próximo no desmaya un solo instante y ya va tiempo que está dando un excelente resultado en la disminución de estos antiquísimos pobladores, tan malquistos de los muslimes. Pero no sólo se reduce el número de cristianos allá, también se incrementa geométricamente el de musulmanes acá. Una vez más la ausencia de reciprocidad y equilibrio preside nuestras interrelaciones, supliendo las soflamas y el victimismo al análisis de los hechos reales. Hay que añadir que con el concurso ingenuo o mercenario de no pocos occidentales. Sospecho que, sin percatarse, mi interlocutora remaba en el primer barco.
Y queda el asunto de los perdedores. Comenzó el siglo XX con varios imperios hegemónicos o muy fuertes a la sazón: todos se desintegraron en la Gran Guerra o la terminaron heridos de muerte. El imperio alemán, el austrohúngaro, el ruso, el otomano se esfumaron y el poder de las vencedoras Inglaterra y Francia resultó tan dañado que en la Segunda Guerra Mundial acabaron de liquidar su carácter de potencias de primer orden. Otros han sido los auténticos perdedores del siglo XX, como Alemania en 1945 (ocho millones de refugiados, amputación en el este de una tercera parte de su territorio, destrucción absoluta de todos los recursos, tres millones de muertos, largo cautiverio de otros tantos, conmoción de la propia identidad nacional), Japón (destrucciones incontables, pérdida de todos los territorios exteriores al archipiélago, cuestionamiento de la autoridad del Mikado) o Rusia (implosión del estado soviético que arrasó la herencia del zarismo, pobreza y subdesarrollo, pese a contar con las mayores riquezas naturales del planeta).
Los países del islam han pasado en un siglo de colonizados a independientes en su totalidad, las oligarquías locales que en diversos grados y maneras colaboraron con las potencias coloniales se han alzado con el santo y la limosna y ahora detentan inmensos recursos para su disfrute en exclusiva o para la proyección al exterior de sus ansias de dominio. La explosión demográfica, junto a la penetración masiva del islam en tierras ajenas, les ha conferido un peso fuera de sus fronteras originales que nadie podía imaginar hace cincuenta años. Los más de veinte países de la Liga Árabe y los cincuenta y siete de la Conferencia Islámica tienen un peso a escala planetaria que difícilmente puede calificarse como propio de perdedores. Las bromas que ya con frecuencia- se permiten de aleccionar, protestar, amenazar por nimiedades que suceden en Occidente (omito la lista reciente, por bien conocida) se han convertido en denuncia implícita de la cobardía y el escapismo de nuestras gentes pues, por supuesto, nadie insinúa la menor sugerencia sobre contrapartidas allende el mediterráneo. Estamos pagando el barril de crudo a sesenta dólares. ¿Quién explota a quién? ¿Qué hacen con tal montaña de dinero? ¿Cuándo nos percataremos de que no hay razones materiales objetivas para esta situación y de que sólo se requiere un giro en la psicología de las masas y ¡ay! en la falta de honradez de los políticos?
P.D.: Se me olvidaba: adivinen quién fue el ganador neto en el siglo XX.
Durruti -
Que te den, casposo.
Anaximandro -
Y a ti, DURRUTI, te digo que durante el siglo XX, callasteis ante los horrores del estalimismo, de los regímenes totalitarios comunistas que acabaron con la libertad y la vida de muchos millones de personas.
Los valores de la izquierda son:
1. La mentira, el engaño a la gente. Un buen ejemplo es Rubalcaba, el ministro portavoz de los gobiernos de González.
2. El crimen. Los veintiocho asesinados por los GAL, organización terrorista dirigida por el señor X, Barrionuevo y Vera.
3. . La superioridad moral frente a la derecha. Ejemplos: Los hermanos Guerra, Urralburu, Luis Roldán, Mariano Rubio, La Expo 92.
4. Los miles de millones robados de los fondos reservados y de las arcas públicas. Los miles de millones robados a los empresarios. Los miles de millones robados de los bancos a sus clientes.
5. Los pelotazos para el coche, el chalé y la nueva esposa.
6. Acabar con la libertad. Grabaciones al Rey, a periodistas, a empresarios, a políticos de la oposición.
7. Dossieres y persecuciones mediáticas contra los periodistas, empresarios o políticos incómodos para destruirlos.
8. Las recalificaciones de terrenos. Miles de millones para el partido y para la familia.
9. Colocar a los hermanos, hijos, sobrinos, cuñadas y demás familias y repartir el botín de los dineros de la gente en los ayuntamientos, comunidades autónomas y del resto del Estado.
10. La destrucción de la división de poderes. Ataques a los jueces que no son serviles y genuflexos.
11. Conservar el poder aunque haya que rendirse a los terroristas y acabar con la nación española.
12. Considerarse la única opción política con legitimidad para ostentar el poder y matar, mentir y robar para conservarlo. Es liberticida, carece de ideología y de valores morales. Su mentira se desmoronó gracias al Reino Unido, EEUU y Juan Pablo II.
13. El odio a la cultura de Occidente y el apoyo a todo lo que haga daño a las democracias liberales. Por eso defiende a los terroristas de Irak a los que llama la resistencia. Por eso apoyó y apoya a Fidel Castro. Cuba era un país próspero antes de Fidel. Supongo que de eso León sabe algo. Pues la izquierda simpatiza con Fidel, con Hugo Chavez, con Evo Morales, con el psicópata, asesino y torturador Ernesto Guevara. Como ellos no los han sufrido ni los sufren. ¡Cuánto cinismo!¿Les vas a enseñar esos "valores" a tus hijos, DUURUTI? Sí, vale, todos corristeis detrás de los grises. Las calles llenas de gente corriendo.
DURRUTI -
¿Quién dice que no nos acordamos de los muertos y sufrimientos sin fin provocados por el comunismo, que no los condenamos y que no lo hicimos, la mayoria de los progresistas mucho antes incluso de la caída del bloque?. Lo dirás tú, porque te da la gana y por demagogia, per la realidad no es esa.
¿Que si quiero que vuelva Sadam?, ¿por quién nos tomas?, quizás es lo único positivo que haya salido de este asunto. Pero ¿fué la eliminación de Sadam la causa de esta guerra?. No me jodas. ¿Te paso la larguísima lista de dictadores y tiranos de todas clases que EEUU ha apoyado y sostenido en el poder, incluído el mismo Sadam?.
En tus líneas se aprieta la demagogia que nace de posiciones conservadoras cuadradas con mucho más interés por denostar asl "progre" que por criticar ecuánime y razonablemente.
Y por último, cuando hablas de "los progres" en este blog me doy por aludido porque sé que te refieres a todo aquel que no es ultraconservador o pepero, pero no me insultas. Me siento orgulloso de hablar a mis hijos de valores nobles y no me puede avergonzar contarles que yo corría delante de los grises pidiendo democracia que los conservadores no querían dar y ahora parece que la han inventado ellos. Pero esa división del mundo entre progres y fachas yo hace tiempo que la tengo superada, parece que tú no. Peor para tí.
Anaximandro -
¿Por qué no os acordáis los progres de los más de cien millones de personas o "caídos", como tú dices, que asesinaron losdirigentes comunistas del mundo entero? ¿Por qué no os acordáos del más de un millón de muertos de hambre por el loco de Corea del Norte? ¿Quieres que vuelva Saddam y sus genocidios?