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El Puente. León Molina

Animales de mesa camilla

Animales de mesa camilla

Dice el físico y divulgador científico Jorge Wagensberg hablando del pensamiento que “responder es un proceso de adaptación y preguntar un acto de rebelión”. Llevando esta idea a imágenes podríamos decir que responder es algo así como tratar de colocar las cosas del mundo en un sitio que preparamos para ellas del mismo modo que colocamos nuestras cosas en una habitación para poderlas encontrar con facilidad, en definitiva buscamos tranquilidad y confort. Preguntar vendría a ser como salir a la calle, al mundo, para ver qué hay ahí fuera, sin importarnos los trastornos que esa búsqueda pueda ocasionarnos, tan sólo obedeciendo el impulso de nuestra curiosidad y la sospecha de que hay mucho que ver fuera de nuestra habitación. Necesitamos por igual, creo yo, estos dos impulsos del pensamiento. Sólo dar respuestas, ordenar la habitación, nos iría llevando paulatinamente a un pensamiento pobre, redundante, improductivo y, sobre todo, muy aburrido. Sólo preguntar, buscar incesantemente, abrir continuamente caminos por los que ni siquiera tendríamos tiempo de transitar, nos llevaría a un pensamiento turbulento, superficial y angustiado. Puede que en el equilibrio esté la riqueza y el aprendizaje auténtico; tener la curiosidad o audacia para hacer un número razonable y suficiente de preguntas y la serenidad para llegar con esfuerzo hasta la elaboración de respuestas consistentes.  

Ser conscientes de este fenómeno puede darnos pistas para entender multitud de situaciones que nos envuelven cada día. Por ejemplo, para citar situaciones de máxima actualidad: De dónde viene la crisis mundial; demasiadas respuestas de los poderosos, pocas preguntas de los ciudadanos. O de dónde viene el fracaso y desaparición de IU; Demasiadas preguntas y pocas respuestas. O de dónde viene el fracaso de la Iglesia Católica en nuestro tiempo; Millones de respuestas o la respuesta absoluta, que viene a ser lo mismo, y cero preguntas. Puede incluso que el descrédito de los políticos en la actualidad provenga de que son una especie de autómatas que lanzan respuestas sin parar, pero a los que no se les ve ni en broma formular pregunta alguna.

Los seres humanos de esta época posindustrial, en general, tenemos gran facilidad para emitir respuestas, porque vivimos en el mundo de las comunicaciones y hay muchas donde elegir y repetir lo que dicen otros es fácil. Lanzar preguntas nos cuesta bastante más. Estamos instalados en el confort. Somos sofisticados animales de mesa camilla.

 

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