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El Puente. León Molina

El mamporrero en el juzgado

El mamporrero en el juzgado

Luis Montes, ex coordinador de Urgencias del hospital Severo Ochoa, ha envejecido en estos cuatro años que lleva coleando el asunto de las sedaciones de la Comunidad de Madrid. El médico que se enfrentaba cada día con la miseria humana y miraba a los ojos a la muerte, descubrió un día azorado que el gobierno que debe velar por el bienestar de los ciudadanos (y ayudar a bien morir es parte de ese bienestar), le atacaba  y perseguía con furia. Supongo que ni siquiera el enjuiciamiento de Lamela  borrará las arrugas de la cara de Montes ni su rictus de dolor y desengaño. La gran jefa desde luego se irá de rositas por más que la actividad de su mamporrero cuadre perfectamente en la política de acoso a la sanidad pública que mantiene la ultraliberal señora y nos haga pensar a muchos que ese precisamente sea el mezquino origen de todo. El seudoengominado (por seudocalvo) Lamela, que encima es zorripa y apoyó a Rajoy ganándose la defenestración de la jefa, puede  que tenga que pagar la indemnización de un euro que le reclama Montes para hacer más profunda su derrota, si se produce, que ese es otro cantar. Espero también que esos médicos lacayunos e inmorales que nombró el consejero a dedo con la directiva de echar suciedad sobre Montes reciban el descrédito moral y profesional que como mínimo merecen. Este ha sido un pasaje vergonzoso con todo el tufo inquisitorial de viejas costumbres españolas en el momento en que esta sociedad no sólo acepta por completo la ayuda y clemencia frente a los sufrimientos que preceden a la muerte por enfermedad terminal, sino que está madura para afrontar un debate sobre la eutanasia y el derecho de las personas a morir cuando simple y llanamente así lo consideren y por un mero sentido de piedad y justicia sean ayudados en ese acto si estuvieran impedidos para llevarlo a cabo por sí mismos. Sólo el hedor de la intransigencia, el fanatismo político y la brutalidad son más fuertes que el propio hedor de la muerte. Ojalá Montes reciba su euro y, con todos nosotros, descanse.

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