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El Puente. León Molina

Es la verdad

Es la verdad

Con la publicación de los documentos reservados de la guerra de Irak por la página web Wikileaks se desgrana ante nosotros todo el horror de esas intervenciones supuestamente pacificadoras. Son varias las sensaciones y lecturas que se pueden hacer de este hecho. Uno: Como muchos hemos sostenido, Busch no merece menos que ser juzgado en los tribunales internacionales por crímenes contra la humanidad. Él sí sabía lo que pasaba y le daba igual; estaba dando una respuesta estúpida a los atentados de las torres gemelas y de paso sus amigos se enriquecían con el negocio del petróleo y la seguridad privada. Dos: El militarismo y “guerrerismo” al que es tan proclive la sociedad norteamericana representa un peligro latente para las gentes de muchos países del tercer mundo. Por cualquier quítame allá esas pajas mandar sin dudar a sus chicos a matar y morir a donde haga falta. Tres: Por mucho que le moleste al PP que no quiere que hablemos más de ello, no podremos olvidar que nuestro amigo con acento tejano y los pies sobre la mesa nos metió en esa carnicería con el apoyo de todo su partido. No nos da la gana de olvidarnos. Cuatro: Obama tiene ante sí una prueba de fuego. Si no investiga y castiga a los responsables, se convertirá en  cómplice. Cinco: Justificar la reserva de documentos que manifiestan y prueban la comisión de delitos tan graves como la tortura y el asesinato por la seguridad de las tropas, es tanto como silenciar el maltrato a una mujer no vaya a ser que le partan la cara al maltratador. Es repugnante y nos muestra la bajeza moral con la que pueden llegar a comportarse los gobiernos que tienen las manos manchadas de sangre. Seis: La defensa de los derechos humanos sí que es la batalla decisiva por la paz y la dignidad de los seres humanos. Julian Assange, promotor de la web Wikileaks ha dicho frente a las críticas que se han vertido contra la filtración de los documentos algo tan sencillo como “es la verdad”. En efecto, todo lo demás es mentira, manipulación y complicidad. La vomitiva realidad que sucede en este mismo mundo en que tan confortablemente vivimos usted y yo.

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