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El Puente. León Molina

Me se saltan la lágrimas

Me se saltan la lágrimas

Desde hace tiempo ha venido decayendo mi aprecio por nuestros sindicatos. Son organizaciones mastodónticas y por tanto burocratizadas y que favorecen un sistema de castas internas. Son organizaciones verticales de arriba hacia abajo por mucho que pretendan aparentar lo contrario. Los grandes jefes dan las instrucciones y la organización obedece,  lo que propicia la sumisión de la organización y el alejamiento de las bases. Son organizaciones que reciben dinero público por lo que su combatividad siempre se verá mediatizada por el dinero del que en buena medida dependen para mantener sus grandes organizaciones. Recuerdo aquí que mi padre, que era secretario de finanzas local de su sindicato, me contaba  que la aceptación de fondos de cualquier institución pública o privada simplemente estaba prohibida estatutariamente (y hablo de los años 40). Son organizaciones con montones de liberados, lo que produce que esos liberados no podrán actuar del mismo modo que si no se estuvieran jugando sus habichuelas en su actividad sindical.  Son organizaciones que han entrado en asuntos poco éticos como el enjuague de ganar dinero con los fondos europeos para la formación. En resumen, organizaciones lejanas ya del espíritu del sindicalismo de base, de acción directa, edificado sobre bases de democracia participativa y asamblearia y dotada de un espíritu cooperativo y combativo. El movimiento sindical es de una importancia crítica en una sociedad democrática para permitir que se  atocine de este modo. Y llega ahora la guinda; la desfachatez de acordar con el gobierno la rebaja de derechos sociales de jubilación. No tengo otro nombre para eso que “complicidad”. Y además pretenden tomarnos el pelo repitiendo el discurso de la insostenibilidad del sistema de pensiones que es demagógico, falso y al servicio de los culpables de la situación actual (en otro artículo hablaremos de ello) y pretenden hacernos creer que han salvado la situación. Es como si nos dijeran: “te iban a dar dos ostias y yo, pragmático, posibilista y razonable, he conseguido que te den sólo ostia y media, lo que debes valorar y agradecer como un gran triunfo para tu jeta”. Pues gracias hermanos, pero no me queráis tanto que  me se saltan las lágrimas.

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