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El Puente. León Molina

Europa y los pantanos

Europa y los pantanos

El invierno nos ha dejado los pantanos llenos de esa alegría casi infantil que nos produce el agua. El invierno nos ha dejado los pantanos llenos de esa melancolía casi anciana que nos produce la inundación de la desesperanza.  Somos seres dobles. En los campos de exterminio se escribieron hermosos poemas, en las casas de la abundancia y de la libertad se perpetraron suicidios. Y viceversa, claro. Y no hay razón que explique cómo  cada ser humano elige encarnarse en cada ser humano. Pero quizá hoy más que nunca resuenan esas dualidades en nuestro interior. Nos complacemos en nuestro desarrollo, en nuestras conquistas, en las dimensiones que alcanza nuestra aventura de seres humanos en el mundo. Y nos llenamos de inquietud y tristeza al atisbar que vivimos el fin de una época y que nuestro futuro es incierto. Europa hace poco era un pantano cuyas aguas rozaban los aliviaderos y nos proporcionaban alegría infantil, plenitud del momento y una confianza tan poderosa en el futuro que ni siquiera, como los niños, nos lo planteábamos.  Ahora Europa es un paisaje de puentes bajo los que no circula ni se guarda agua alguna.  Europa nos habla de sequía, de tiempos a los que habíamos arrancado de los labios la promesa de nunca más volver. Nos llegan noticias ahora de que esos tiempos están acampados en las afueras. Y recordamos las historias que nos contaron de sus maldades sin cuento. Y alternamos el esplendor de nuestras ciudades y la apariencia de sus gozos con las miradas de reojo a los viejos subterráneos que se convirtieron en museos con pórticos de memoria y nunca más. Europa es hoy para nosotros el fracaso de un éxito.  Por eso duele más. Europa es un edificio a medio construir donde nos metimos a vivir antes de tiempo. Reina el desgobierno en la definitiva casa del buen gobierno. La casa de todos es la casa de nadie. Los fuertes siguen mandando y lo hacen para ellos mismos. Hemos supeditado el gobierno a un no gobierno.  La Europa de los ideales se arrastra abrazada a la bota de la Europa del dinero que camina firme hacia su trono imperial.

Ha llovido mucho este invierno. A disgusto de todos. Los pantanos están llenos. Acaba de comenzar la verde primavera que puede ser negra primavera. Que será  verde y que será negra. Porque somos seres dobles en un mundo que no ha dejado nunca de aparecer y desaparecer bajo las aguas. 

4 comentarios

León -

Creo que solo cabe soltar un manchegá: ¡Ea!

Antonio Esparcia -

He leído tu respuesta a Fernando respecto al final de La Verdad, la comparto, yo tampoco he recibido ese agradecimiento tras trece años de colaboración en ese medio. Un saludo

León -

Gracias Fernando, pero en efecto, de momento no tengo ningún proyecto para seguir escribiendo artículos. He acabado cansado después de estos 6 años escribiendo uno semanalmente, y no contribuye poco a ese cansancio, desde luego, que después de todo ese tiempo escribiendo (sin cobrar)aun estoy esperando un simple "gracias".

Fernando -

La desaparición del periódico La Verdad de Albacete es una catástrofe social y cultural. Si León no sigue publicando su artículo semanal aunque sea fuera de periódico, la catástrofe se convierte también en ideológica; ¿qué nos va quedando?