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El Puente. León Molina

2013

Europa y los pantanos

Europa y los pantanos

El invierno nos ha dejado los pantanos llenos de esa alegría casi infantil que nos produce el agua. El invierno nos ha dejado los pantanos llenos de esa melancolía casi anciana que nos produce la inundación de la desesperanza.  Somos seres dobles. En los campos de exterminio se escribieron hermosos poemas, en las casas de la abundancia y de la libertad se perpetraron suicidios. Y viceversa, claro. Y no hay razón que explique cómo  cada ser humano elige encarnarse en cada ser humano. Pero quizá hoy más que nunca resuenan esas dualidades en nuestro interior. Nos complacemos en nuestro desarrollo, en nuestras conquistas, en las dimensiones que alcanza nuestra aventura de seres humanos en el mundo. Y nos llenamos de inquietud y tristeza al atisbar que vivimos el fin de una época y que nuestro futuro es incierto. Europa hace poco era un pantano cuyas aguas rozaban los aliviaderos y nos proporcionaban alegría infantil, plenitud del momento y una confianza tan poderosa en el futuro que ni siquiera, como los niños, nos lo planteábamos.  Ahora Europa es un paisaje de puentes bajo los que no circula ni se guarda agua alguna.  Europa nos habla de sequía, de tiempos a los que habíamos arrancado de los labios la promesa de nunca más volver. Nos llegan noticias ahora de que esos tiempos están acampados en las afueras. Y recordamos las historias que nos contaron de sus maldades sin cuento. Y alternamos el esplendor de nuestras ciudades y la apariencia de sus gozos con las miradas de reojo a los viejos subterráneos que se convirtieron en museos con pórticos de memoria y nunca más. Europa es hoy para nosotros el fracaso de un éxito.  Por eso duele más. Europa es un edificio a medio construir donde nos metimos a vivir antes de tiempo. Reina el desgobierno en la definitiva casa del buen gobierno. La casa de todos es la casa de nadie. Los fuertes siguen mandando y lo hacen para ellos mismos. Hemos supeditado el gobierno a un no gobierno.  La Europa de los ideales se arrastra abrazada a la bota de la Europa del dinero que camina firme hacia su trono imperial.

Ha llovido mucho este invierno. A disgusto de todos. Los pantanos están llenos. Acaba de comenzar la verde primavera que puede ser negra primavera. Que será  verde y que será negra. Porque somos seres dobles en un mundo que no ha dejado nunca de aparecer y desaparecer bajo las aguas. 

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Fumata blanca

Fumata blanca

A propósito de todo el follón mediático del nuevo Papa, hay algo sobre la iglesia y sus seguidores que no comprendo muy bien y es el supuesto deseo reformista de estas personas e incluso de algunas otras que no pertenecen a ella. Pero vamos por partes. Estoy todavía sorprendido del despliegue informativo acerca de la elección de nuevo Papa. Ha sido tremendo; primeros planas de los periódicos durante varios días, varias páginas centrales interiores de información, incluso especiales informativos en las televisiones que desplazaban sus equipos y personal a Roma para hacer un programa de varias horas llenas de nada. La sorpresa, si bien se mira, no es diferente de la que produce un programa de famosetes que se tiran desde un trampolín o de realitys de imbéciles que van a contar al mundo que le pusieron los cuernos a su novia y que quieren que la imbécila lo perdone. No es más que cotilleo, aburrimiento y no estar capacitado para emplear el tiempo en otra cosa mejor. Pero una vez que se ha producido la fumata blanca, comienzan las especulaciones sobre el nuevo Papa, su historia, su ideología, lo que puede traer de nuevo y sobre todo si se puede esperar “un aire modernizador” de su papado.  Esto sí que es fuente de perplejidad para mí. ¿Por qué tanta gente creyente –o como digo incluso no creyente- puede o ansía modernización de la iglesia romana? La iglesia de Roma es fundamentalmente una institución medieval en su pensamiento, su estructura, sus ritos, en todo. Una cierta “modernización ya se hizo con la Reforma y los católicos decidieron quedarse al margen. ¿Qué puede esperar la gente de un Papa “modernizador”, ¿que permita el sacerdocio femenino, que permita el divorcio, el matrimonio gay?, ¿para qué? Con no hacerles caso, ya tenemos esos derechos. ¿Que sea una iglesia pobre, que no acumule riquezas? Eso no tendría que ser su decisión sino la nuestra y nuestras leyes. ¿Que se comprometan con la lucha por la justicia social? Lo que haga la institución no sirve para nada, todo dependerá de lo que hagan sus fieles, una parte de los cuales en efecto ya lo hace diga lo que diga el Papa de turno. ¿Para qué sirve un Papa “moderno”? ¿Quién lo quiere más allá de espíritus errantes por sus torturadas contradicciones? Por tanto ni espero nada ni tengo curiosidad por el nuevo Papa, cualquiera me vale. Este mismo.

Cuestión de estética

Cuestión de estética

Mucho se ha hablado lógicamente en los últimos días de Chávez. Yo no quiero entrar en las valoraciones  globales - hemos tenido suficientes- , de aquellos que dicen que ha acabado con la pobreza de su gente y es poco menos que un héroe y las de aquellos que dicen que ha destruido la economía del país y ha acabado con las libertades. Cada uno de ellos han optado por lo general por tomar el tema desde el asombro o la indignación por el hecho de que los que opinan diferente lo haga. De modo que en esos términos generales se esconderán los claroscuros que comúnmente suele guardar en su interior la complejidad de la vida. Como se han ido al extremo desde sus simpatías ideológicas, ninguno de los dos bandos lleva toda la razón. Pero fuera de esa batalla estúpida de los bandos, a mí me gustaría señalar un hecho concreto fuera de las generalidades que salvan o condenan a Chaves.  Se trata si ustedes quieren de un apunte “estético”. Chaves se comportaba de un modo tan chusco, hortera, populachero y hasta zafio que provocaba auténtica vergüenza ajena en todos los que contemplábamos sus andanzas, creo que no hace falta recordar aquí todas las mamarrachadas que fue capaz de decir y los comportamientos lamentables incluyendo los registros de paternalismo, chulería, machismo, bravuconería, mesianismo de opereta, casposidad, intimidación y hasta puro circo  de quinta fila.  Y el asunto es que cuando me he referido a una cuestión “estética” no lo hacía al concepto vulgar del término, sino al filosófico. Y desde este puesto de observación, sabemos que la belleza o la fealdad no puede darse desligada de las emociones y estas de los distintos valores humanos –o la moral-. Quiero decir, en definitiva, que si un líder arrastra masas con una estética de uniformes militares y proferimiento continuo de vulgaridades y sandeces, esa fuerza condicionará el tipo de país que construyan. Valoren como quieran a Chaves, pero tengo la seguridad de que con él y sus seguidores que lo van a embalsamar y adorar, veremos lo que se consigue, pero podemos tener claro que no será un país de gente noble, cívica y ponderada. No es posible y lo veremos. No se puede montar un ballet con orangutanes. 

Walking dead

Walking dead

Realmente sorprendente y misterioso el PSOE en estos momentos. El partido está dirigido por un zombi y detrás de él vaga otro grupo de zombis como en una escena de la serie televisiva Walking dead. Son muertos vivientes esperando quizás una cura milagrosa  o simplemente seguir adelante zampándose a los supervivientes que le quedan en el entorno. ¿Y el resto de la gente del partido, y sus votantes? Si no están aquejados de la misteriosa muerte-enfermedad, ¿qué hacen, que piensan?, ¿agoniza el PSOE? Después de la debacle electoral propiciada en buena medida por la crisis, pero sobre todo por la gestión que el partido hizo de la misma mientras estuvo en el poder, muchos nos preguntamos qué haría ese partido. Suponíamos que vendría una oleada de cambios en las personas y las ideas, una apertura a la gente de la calle para decirle que ahí estaban y que querían saber qué consideraba la gente que había que hacer. Nada de eso ha sucedido. Hubo un pequeño rifirrafe para ver quién habría de ser el zombi jefe y poco más. En las comunidades y provincias se dieron  movimientos timoratos de contestación que misteriosamente desaparecieron como una llovizna de primavera. Los jefes y jefezuelos han seguido todos en su sitio. Las ideas que se iban a renovar han seguido colgando de las posaderas gordas de los mismos sujetos. El diálogo con la ciudadanía ha sido algo así como asomarse a las ventanas para ver a la gente pasar. El partido continúa en caída libre en las encuestas de intención de voto, pero los zombis siguen deambulando descarnados y cojitrancos entre los cascotes que empieza a acumular nuestra sanidad, nuestra educación, nuestro trabajo, nuestra alegría. No proponen nada porque son zombis. Y lo que pasa es que los supervivientes han empezado a comprender lo que sucede y les huyen y como se acerquen mucho les atizan un buen leñazo para evitar el contagio. No lleva buen camino este PSOE no. Sus votantes se marchan a otros partidos que están flipando de ver llegar a tanta gente.  Pero ellos siguen como una pandilla desorientada buscando no se sabe qué. La gente encerrada en sus casas percibe que son parte del problema que viene a unirse a la otra gran pandilla de zombis, el otro grupo que ya le tenía cogido el tranquillo a lo de andar de medio lado con la pata torcida. Y aquí estamos escondidos en el pajar vigilando por la ventana. Pero esta película tendrá un final. Y en él no tendrán cabida los zombis.

Cánovas y Castelar

Cánovas y Castelar

Hacia 1897, poco antes de morir, el político conservador Antonio Cánovas del Castillo conversaba con el liberal republicano Emilio Castelar. Don Emilio en un momento dijo: “yo ante todo soy español,  con eso me contento”, a lo que don Antonio respondió: “Caramba, Emilio, no te creía tan modesto”. El diálogo refleja una constante histórica tal cual es que las izquierdas critican el país pero confían en él y las derechas lo ensalzan pero son pesimistas normalmente sobre sus posibilidades. De igual modo parece que hoy las derechas parecen conformarse con  un hipotético regreso renqueante a la normalidad anterior a la crisis que parecen dar por ideal y deseable y las izquierdas consideran que es el momento de refundar este país para virar y fijar un rumbo nuevo. Y hablo de la gente, los políticos de los partidos siguen jugando a otro juego distinto del de la gente y así les va. Hay una cantidad importante de gente que quiere ese cambio de rumbo; quiere que el país tome un camino más democrático, más limpio, más favorecedor de oportunidades más niveladas para todo el mundo. Por eso salen a las calles y se manifiestan. Se manifiestan por su país. Y ahí creo que radica uno de los errores tácticos más importantes. Porque esa lucha no es de países. Se manifiesta gente en Grecia por Grecia, en Italia por Italia, en Portugal por Portugal, en España por España, olvidando que todos los que se manifiestan se manifiestan por lo mismo. Esto lo entendieron algunos del movimiento 15M que trabajaron por coordinar los esfuerzos de la gente a nivel continental.  Si los políticos de estos países sintieran sinceramente que quieren mejorar las condiciones de vida y el futuro de la gente de sus países, lo primero que tendrían que hacer es unirse y llevar una sóla voz firme y exigente a Bruselas.  ¿Somos o no somos Europa? Estos países, sin contar con más apoyos cuentan con 150 millones de habitantes. Unidos serían una voz muy importante. Si a los políticos no les da la gana de luchar por la dignidad frente al desfalco que están sufriendo las poblaciones de sus países, debería ser la gente de esos países la que comprendiera que esa energía de la protesta debería antes que nada sumar a los compañeros de viaje de los países del resto Europa y especialmente de aquellos donde la injusticia se está cebando. Si somos modestos como Castelar, no obtendremos más que el chascarrillo y la sorna de los Cánovas. 

Vivir en el campo

Vivir en el campo

En mi juventud tuve proyectos difusos para irme a vivir al campo que no fructificaron, principalmente por eso, porque eran difusos. Unas cuantas décadas después, ese impulso continuaba vivo y me fui acercando al campo cada día más hasta el día de hoy en que vivo a caballo entre el campo y la ciudad. Los tiempos, los transportes y las telecomunicaciones permiten estas cosas; tomar un avión, trabajar a mil kilómetros y volver a dormir a casa, reunirte virtualmente con gente en cualquier parte del mundo, etc. De modo que podría pensarse que esta es una opción de vida convencional pero con un fondo paisajístico de montañas al final de la jornada. Sería algo desde luego respetable, pero no es mi opción. Mi opción es la de una vida rural y eso significa echar raíces, compartir la vida con la gente del entorno, vibrar al ritmo de la naturaleza, conocer los lugares, su historia, las costumbres, las plantas, los animales, los fenómenos del clima y  las gentes que viven cerca de ti. Pero, sobre todo cuando ya vas teniendo una edad, el trabajo y el medio de vida debe traérselo uno puesto, pues para crearlo aquí hace falta un capital de inicio suficiente y mucho del vigor que sólo ofrece la juventud. Y si no se está en alguna de esas dos situaciones, la calidad de vida en vez de mejorar puede convertirse en un calvario que desde luego no mejorará la vida sino todo lo contrario. Ahí radica una buena parte de los muchos intentos fallidos de gente que decide liarse la manta a la cabeza e irse a vivir al campo. Hace falta dinero (sí, sí, dinero) o fuerza y juventud y predisposición para llevar una vida con lo más estrictamente imprescindible, cosa para la que muy poca gente está preparada por más que su romanticismo le lleva a pensar que sí. Pero si se logra encontrar esta llave, la puerta que abre nos muestra un grandioso y melodioso edificio en el que vivir. El silencio es el primer bálsamo que llega a nuestra vida, el silencio reconciliador que nos junta un poco con nosotros mismos. Junto a él llega un ritmo, una cadencia, que nos permite vivir de un modo más adaptado a nuestras capacidades físicas y mentales, cosas que en la ciudad están “reventadas” como diría mi hijo.  Y esa es la mejor base para que a partir de ahí cada uno viva disfrutando “con su títere” como diría mi esposa. Vivir en el campo es una forma diferente de vivir. No sé si la mejor, pero para muchos de nosotros, la buena.

Los negros designios

Los negros designios

En estos momentos en nuestro país los medios de comunicación están cayendo como pájaros desfallecidos sobre la nieve.  Los cierres de periódicos son noticia de cada día. Y los que quedan someten a sus trabajadores a condiciones laborales terribles, lo que a la larga viene a ser también una condena de esos medios, pues cuando se lleva a los periodistas hasta situaciones insoportables se están erosionando los cimientos del edificio de cualquier medio de comunicación. Resulta penoso escuchar cómo desde posiciones ultraliberales o simplemente poco reflexivas se dice que si a la gente ya no le interesan los periódicos o las radios pues se les ha de dejar caer sin más preocupación. Estos planteamientos son una muestra más de uno de los males que horadan nuestra sociedad; el beneficio como única medida del valor de las cosas. Y la información es un bien de consumo sólo porque así lo ha dictado la cultura del liberalismo radical que nos gobierna. La información, desde que vivimos en una aldea global, según la feliz frase de McLuhan, es un bien que se sitúa en la base de la libertad de los individuos pues resulta imprescindible para el conocimiento de lo que acontece y para su análisis y la crítica subsiguiente. Por eso los medios de información públicos deberían tener su lugar fuerte, vigoroso y decente entre nosotros. Porque si bien los peligros de clientelismo y dominación partidista de la información son reales y tangibles, no los son menos los que presionan a los medios privados a través de la fuerza del dinero de los grandes grupos económico-políticos de sus anunciantes. Pero es que además no es cierto que falten lectores, lo que falta en este momento son anunciantes debido a la crisis económica. Y los poderes políticos están destruyendo con saña los medios públicos por su desvergonzada intromisión partidista. Y la información de producción barata de internet no es todavía una alternativa por el guirigay y la falta de rigor que hay en él. Así que el futuro para los medios es negro, tan negro como nuestras aspiraciones de libertad y un poco al menos de decencia. Este mismo medio en el que les he contado mis opiniones desde hace años parece condenado a desaparecer en breve. Por si se cumplieran los negros designios, valga este artículo para una despedida triste y emocionada y para mostrar mi agradecimiento a los profesionales que durante tantos años lo han sostenido  y sobre todo a ustedes que han leído y comentado estas líneas.  No seguiremos viendo por ahí, en cualquier trinchera de la palabra. Gracias. 

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Acoso al medio ambiente

Acoso al medio ambiente

En un solo año se está haciendo un daño descomunal a la protección de la naturaleza en España. Hasta ahora, para la mayoría de los gobiernos el medio ambiente no era ni mucho menos un tema central en sus preocupaciones, más bien ha sido como un  adorno dentro de sus políticas y sus gobiernos. Parece que ninguno ha sido capaz de entender que el medio ambiente no es el fondo de las fotografías de nuestros fines de semana en el campo, sino una cuestión de pura supervivencia. De toda la larga lista de ministros que han pasado por la poltrona, quizás sólo se salve en alguna medida la actividad desarrollada por Cristina Narbona, y poco más. Pero el actual gobierno está brillando con luz propia en la aplicación de las políticas más regresivas que se hayan conocido, está gestando un enorme  deterioro en el ya de  por sí escuálido sistema de nuestro país. Se están convirtiendo parque nacionales en cotos de caza, se desprotegen las costas y se trata de liberar lo poco que queda para nuevas oleadas de construcción, se dan parabienes al destructivo fracking,  se desmantela la red de centros de protección de la fauna, se reduce en un ochenta y seis por ciento los fondos para el desarrollo rural, se encumbra a los cazadores dándole a sus asociaciones consideración de organizaciones medioambientales, se abandona el cuidado y actividad de los parques naturales (como los de Baleares, cuyos educadores ahora son taquilleros), no se hace absolutamente nada ante casos de envenenamiento masivos de especies protegidas como el recientemente sucedido en Navarra, los gobernantes se mondan cuando se habla de la capacidad de empleo en el sector verde mientras golpean duramente el sistema de generación de energías alternativas.  Y es que en un mundo de simples y simplezas, me da a mí que desde las posiciones  más conservadoras se ha caricaturizado la preocupación y defensa del medio ambiente como cosa de jipis, perroflautas y rojeras, pues el medio ambiente ha sido y será siempre para el ciego y depredador gran capital una gran mina donde practicar las actividades extractivas con la bula del sacrosanto beneficio. Mientras el gobierno nos avergüenza en los foros internacionales sobre el medio ambiente y una gran parte de los ciudadanos nos deprime con su indiferencia, hemos de mantener viva la llama, esa llama que debe de servir para algo más que para encenderle los puros al primo de Rajoy.

Lágrimas y venas

Lágrimas y venas

La pasada semana ha sido la semana de Bárcenas con todo lo que conlleva. Pero hubo otro acontecimiento que si bien es de menor calado por supuesto que el primero, a mí me causó bastante impacto. Me refiero a esa presentación lacrimógena del Fondo de viviendas sociales del gobierno. Llevo mucho tiempo, como tanta gente,  sintiendo golpes de indignación por la novedades que cada día nos ofrece la información política. Pero la imagen, las palabras y la puesta en escena de Soraya mezcló la indignación con la repulsión y la estupefacción. Si de continuo nos tratan como a peleles, allí estaba la vice tratándonos ahora también como a imbéciles. Allí estaba aparentando sujetar sus lágrimas por un logro magnífico que según ella “dará a la gente una nueva oportunidad”.  La imagen que vino a mi cabeza fue la de alguien que cada vez que te ve te da un puñetazo en la boca y que un día con lágrimas en los ojos y aspecto compungido te ofrece tiritas a precio rebajado y te dice que debes comprender el esfuerzo que hace y que debes reconocer su magnanimidad por su acción, que por cierto la lleva hasta el llanto mismo. Esta pitagorina ambiciosa y bien mandada no sabe lo que es el pudor y tampoco debe tener una idea muy clara de lo que es la decencia. Porque esas viviendas son viviendas cerradas, porque el plan es nuevo negocio para los bancos propietarios de casas vacías, porque los precios de esos alquileres no están tan lejos de los precios a los que ha caído el mercado, porque se ha creado un banco malo malísimo que ya está limpiándole los bajos a los bancos  malos, porque no se han dado pasos para buscar e implementar las soluciones anteriores al desahucio, porque buena parte de la causa de que esas personas hayan llegado el desahucio está en los recortes indiscriminados que son una ligera brisa para los más poderosos y un huracán para los más débiles, porque el esfuerzo de un gobierno, es el esfuerzo de los ciudadanos, dinero que se ha recortado previamente a esos ciudadanos para dárselo ahora con gesto compungido de caritativa señorona. Quizás se le salten las lágrimas de emoción repartiendo el aguinaldo entre los imbéciles del cortijo. Pero a los imbéciles lo que se nos saltan no son las lágrimas, sino las venas por la insultante comedia.

Caricias de serpiente

Caricias de serpiente

Siempre he sido un espíritu rebelde, y en los momentos actuales en este país lógicamente mucho más. Eso me conduce a un permanente estado de excitación, de lucha en el análisis de la información, a hablar y discutir tratando de desmontar todo el discurso plagado de trucos y engaños de los poderosos que rigen nuestros destinos, y que están destrozando lo salvable que teníamos en nuestra sociedad y en nuestra civilización. Pero mantenerse en ese estado durante mucho tiempo resulta agotador y no especialmente agradable, por lo que de vez en cuando se cae en la melancolía. El mecanismo de defensa subsecuente es el refugio en aquellas cosas que nos producen tranquilidad, bienestar, placer. Máxime cuando además de rebeldes, somos personas amantes de la paz, de la tranquilidad y la armonía. Hemos de vivir porque cada día que pasa no vuelve y porque el día que no has disfrutado de la vida, es un día en el que has sido un perfecto imbécil, y comprobar esto molesta, la verdad. Pero entonces viene el movimiento mental siguiente, cuando te das cuenta de que de esas melancolías y pasajes de olvido son de las que se nutren esos que te están fastidiando y esto pues también molesta.  Pero es de tal magnitud el despropósito de estos tiempos y es de tal tamaño el abuso y destrucción de las fuerzas desintegradoras de la avaricia que dominan el gobierno de nuestro mundo que hay docenas de motivos cada día para el enfado y el acicate de la rebeldía.  ¿Qué hacer entonces con ese círculo vicioso descrito? Algunos tenderán a mirar a otra parte por considerar que no se puede tirar por la borda la alegría de vivir. Otros pensarán que hay que tirarse al monte algún día, lo que quiera que eso signifique. Otros tomarán partido y se quedarán a la espera de que otros hagan algo. Otros considerarán que en medio de una ciudadanía que agacha la cabeza mientras le van dando sopapos, no merece la pena molestarse en nada y lo que hay que hacer es refugiarse en la historia personal de cada uno. Y los hay también (y son muchos ¡ay!) que no ven motivos para la rebeldía porque todo lo que pasa es inevitable y justo fruto de nuestros pecados. Con todo este potaje de melancolías, tristezas y conformidades se refuerza el poder que nos está gobernando. Recuerdo a Baudelaire “Y te daré alma mía,/ besos más fríos que la luna fría;/caricias de serpiente / que se arrastra en un mármol / torpemente […]/ Otros por la ternura, / reinan en tu hermosura, / yo, solapado y quedo / reinaré por el miedo.” 

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La salud, cosa de financieros

La salud, cosa de financieros

Los cambios que empiezan a operarse en el sistema de salud en España son bastante preocupantes, principalmente porque las penurias económicas de la actual crisis están siendo utilizadas para cambiar las bases del sistema, pasando de un sistema de garantía y servicio público casi integral a una explotación privada. En primera instancia surge la interrogante de por qué hacer esto si la sanidad pública española funcionaba bien y era un ejemplo imitado en todo el mundo (aunque no era perfecta, claro, nada lo es). Faltan recursos, sí, pero que no nos líen, faltan por la crisis, no por defectos del modelo. Y es que la pasta, de donde está, nuestros actuales gobernantes no la van a coger, desde luego. Y se sabe que el capital no tiene patria y en este momento nos encontramos que las empresas que están accediendo a los convenios de explotación privados están controladas por grandes empresas extranjeras y por inversores de riesgo también extranjeros. Evidentemente el interés de esos grupos no es la salud, sino simplemente el beneficio, y cuánto más mejor.  Y el día que no interese, se van con su pasta a otra parte y te dejan la salud hecha unos zorros. Por otra parte, con este sistema el control en la gestión por los ciudadanos se aleja todavía más (ya estaba muy lejos con el Insalud, cosa que muchos considerábamos que se debía reformar). En los modelos escandinavos, los centros de atención primaria y hasta los hospitales que aquí llamamos comarcales están gestionados a niveles de municipalidad –ayuntamientos y agrupaciones de ayuntamientos- y los presupuestos de salud  gubernamentales se negocian entre varios ministerios y la unión de municipios. En definitiva, pasaremos de un sistema de salud propiedad de los ciudadanos a un sistema de salud cuyas estructuras básicas pagamos los ciudadanos pero cuya gestión entregamos a fondos capitalistas casi desconocidos y dedicados a exprimir y vender, muchas veces dejando las empresas con el agua al cuello. La salud abierta a entidades fundadas en la más pura voracidad financiera. Y el resultado para el ciudadano, para el paciente, pues no hagamos de adivinos, porque lo vamos a vivir. Aunque no me resisto a un vaticinio: tardará más o tardará menos, pero un día en este país, viviremos una burbuja sanitaria. Al tiempo. 

Federalismo y lengua de serpiente

Federalismo y lengua de serpiente

En el electroencefalograma del  noqueado y desaparecido PSOE se ha registrado recientemente un pequeño pico, un pitidito que muestra que al moribundo le queda algo de actividad cerebral. Me refiero a la comunicación que han hecho en el sentido de que están preparando una propuesta para convertir a España en un estado federal. La propuesta, al parecer con la iniciativa de Griñán, está recibiendo las aportaciones de las ejecutivas regionales y ya veremos que sale de ahí. Tiempo de gobierno han tenido desde luego para ello, pero nunca es tarde si la dicha es buena, si es que llega a ser buena y si es que llega a ser dicha. En general, la organización federal puede que sea el encaje necesario y suficiente para que no volvamos a la antigüedad de esta tierra hostil, egoísta y huraña y puede que sea un pequeño paso –ya recorrido por otras naciones prósperas- para ir superando el esquema del estado nación que a todas luces se está quedando viejo. Pero  los ciudadanos necesitamos también  que el poder político y económico se acerque más a los ciudadanos. Y ahí, una de las propuestas que se estudian me parece muy interesante; la desaparición –o no obligatoriedad- de existencia de las provincias como entidades administrativas. La municipalidad (ayuntamientos y entidades comarcales) deberían estar llamadas a jugar un papel fundamental en una sociedad auténticamente democrática, con autonomía y fondos para que los ciudadanos pudieran actuar libremente sobre la organización de la vida en su entorno más cercano.  La situación hoy es la contraria con diputaciones con todas las lacras del gigantismo, municipios quebrados y mancomunidades en descomposición. La idea apunta bien, pero tendrán que excusarnos si no nos hacemos muchas ilusiones; la mancomunidad del municipio en que vivo ha sido destruida en gran medida por el partido que ahora propone estas cosas, por su caciquismo, por su negación despótica a ceder ni un milímetro de poder y autonomía a ayuntamientos y comarcas (y que no me digan lo contrario o tendré que contar pasajes como la designación de presidentes a golpe de teléfono desde instancias superiores del partido en contra de la voluntad de los alcaldes). De modo que una España federal y descentralizada hasta el nivel municipal, sí claro. Pero me lo dice quien hasta ahora ha hablado de ello con legua de serpiente. Y los indios estamos ya bastante escamados. 

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