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El Puente. León Molina

Reequlibrio

Reequlibrio

El gobierno de Lula en brasil ha decidido recientemente saltarse la patente sobre el tratamiento antisida de la multinacional farmacéutica Merck. De este modo, se pretende que se dé comienzo a la producción masiva de estos medicamentos como genéricos y, consecuentemente, a un precio mucho más bajo. La multinacional ha hecho el relato de todas las desgracias que se sobrevendrán a Brasil por la decisión de su gobierno; que perderá credibilidad y confianza, que perderá las inversiones exteriores, etc. O sea, veladas amenazas de presiones y boicoteos. Hemos de recordar que estos tratamientos en nuestro país son sufragados en su integridad por la Seguridad Social, porque hay dinero para pagarlo. Posiblemente Brasil también pudiera sufragar el tratamiento a los ciudadanos de su país, lo desconozco. Pero el drama de esta enfermedad se produce en niveles de pandemia que afecta a proporciones gigantescas de la población es en África, en países que desde luego no pueden sufragar estos gastos y mucho menos pueden hacerlo sus habitantes.

Se afirma con frecuencia que si las farmacéuticas no obtienen sus fabulosos beneficios, la investigación que genera medicamentos concretos, se detendría.  Este razonamiento presupone la supremacía intocable de la capacidad capitalista para generar lo necesario. Y puede que sea cierto. Pero es injusto. Profundamente injusto. Si además la injusticia conlleva la muerte de millones de seres humanos, acaba por convertirse casi en asesinato. Esta es una cuestión en la que se pone de manifiesto la necesidad de reenfocar el concepto de ayuda al tercer mundo. El difuso 0.7 para cooperación, las atomizadas oenegés o los actos caritativos de los estados ricos hacia los pobres, deberían ser sustituidos por programas de colaboración para la realización de proyectos concretos, como bien podría ser, entre otros,  la producción masiva de medicamentos antisida para su distribución en los países que lo necesitan y no lo pueden pagar. Las farmacéuticas seguirían ganando lo mismo y los afectados tendrían acceso a los medicamentos. De este modo, la sacrosanta propiedad privada y el beneficio no se verían afectados. Los estados ricos contribuirían porque son ricos y pueden y la razón para hacerlo es muy sencilla; el ser humano es uno y el mismo. Aquí y en Mali. O dicho de otro modo, menos demagogia, ideologismos y caridades y más proyectos internacionales regidos por la justicia del reequilibrio.  

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1 comentario

Chobal -

La industria farmacéutica gasta cinco veces mas en publicidad y promoción que en investigación.
Nada mas que decir.
Saludos.
DURO Y A LA ENCÍA
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