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El Puente. León Molina

Garrido

Garrido

Hace unos días, en este mismo diario, se publicó una entrevista de José Fidel López con el que es, a día de hoy, el único alcalde que ha tenido el Partido Popular en Albacete, Juan Garrido. Siempre tuve curiosidad por el “fenómeno” Garrido; un candidato que sale casi de la nada, que gana la alcaldía y que se pasa esos cuatro años de alcalde enredado en un enfrentamiento feroz con el presidente del partido y de la Diputación, Emigdio de Moya, un alcalde que pierde su segunda postulación precisamente en un momento de vientos muy favorables para el PP en toda España, un alcalde que casi nadie recuerda y del que no se recuerdan sus actuaciones. Y un alcalde que tuvo que aguantar una presión por denuncias de corrupción de un concejal suyo. Acusaciones que tenían algo de opereta y el las que CCOO y luego el PSOE hicieron un papelón notable. Lo que pasa es que, como suele suceder, después de los titulares, las sentencias de los tribunales ya no interesan y se olvidan. Dice Garrido que está convencido de que el origen de todo aquel escándalo se situaba en su propio partido, cosa que puede ser verdad si tomamos en cuenta la catadura de sus enemigos y compañeros de partido de entonces.  En su partido en Albacete han habido intentos de apear del burro a la derechona que manda por parte de otros que parece que entienden que por ahí no va la cosa. Pero les ha salido mal por lo general y han tenido, por cierto, unas desastrosas intervenciones desde Madrid que han acabado de desarticularlos. El PP de Albacete, y de Castilla-La Mancha, parece que no levanta cabeza y conozco a muchos que votan PP en las nacionales y otra cosa en regionales y locales, lo que no deja de ser muy curioso.  Garrido fue fusilado en una de esas guerras. Habla ahora con cierta amargura. Podría hacer suyas seguramente las palabras de un buen concejal de los mejores tiempos del consistorio, Florián Godes que dijo “ni siquiera sé si soy de los míos”.  Ahora, desde fuera, dice Garrido que los partidos no son democráticos y que manda en ellos una “aristocracia”.  Lo sabíamos, pero el PP de la tierra, lo borda. Y así les va. Sólo ganarán por tener enfrente a otros que funcionan igual y por puro aburrimiento. Lástima que los políticos  sólo digan estas cosas cuando les han arreglado el pescuezo.

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