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El Puente. León Molina

Contrato sospechoso

Contrato sospechoso

En sus paseos mitineros por Cataluña Rajoy ataca de nuevo con su propuesta del llamado contrato de integración para los inmigrantes. Dijo Rajoy que “hace falta control y orden” y sin dificultad puede entenderse que habla de “su” orden, o lo que es lo mismo del orden de los que viven bien y  quieren blindar sus privilegios en un mundo abarrotado de gente que lo pasa mal. Y el “control” en este tema y en su boca no puede significar más que policía y fronteras contra los inmigrantes. Dice Rajoy que “no hay nada peor que el hecho de que no haya integración”. De las muchas cosas peores que la no integración sólo le citaré una: la miseria (bueno, sin querer dos, porque la miseria lleva implícita la injusticia) y además Rajoy por su ideología no puede comprender que muchos de los aspectos de la integración o no integración atraviesan los territorios de libertades individuales que el estado no es quién para coartar.  El PP no ha detallado a fondo la letra de ese contrato sin duda por cuestiones tácticas, pero ha esbozado sus líneas generales.  Dice el PP que los inmigrantes deben comprometerse a cumplir las leyes (idiotez supina que se demuestra sólo si se imagina que se le pidiera lo mismo a un español; yo jamás me he comprometido a cumplir las leyes, unas las cumplo por convicción, otras por miedo y otras me la juego, me las salto y afronto el riesgo, como todo el mundo),  que deben respetar las costumbres de los españoles (¿cuáles, berrear en los bares, mear en la calle, colarse en las colas, despreciar a los científicos, pedir que quiten el IVA de las facturas, cuáles?, porque me parece evidente que aquellas que traigan de sus países de origen y que atenten contra la dignidad de las personas –véase burka- no se pueden admitir de igual modo que cualquier otro daño a los demás), que aprendan la lengua (y si están en Murcia el acento murciano, ¿no?), que paguen sus impuestos (¿se refiere a los impuestos que han ayudado a pagar la pensión de nuestros padres en este país sin crecimiento demográfico?, esos ya los pagaban, ¿no? y hay leyes y jueces para eso, ¿o quiere impuestos especiales para  los inmigrantes?). Parecen tonterías. Y lo son. La xenofobia es tonta. Además de humillante para quien la sufre y denigrante para quien la tolera.

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