Aforismos de Stevens

Dice el poeta Wallace Stevens: “ La lengua es un ojo”. Quiere decir el poeta con este aforismo que el lenguaje nos ayuda a ver (comprender) el mundo y lo que sucede en él. Y es verdad. Pero al hilo de este pensamiento yo considero que, del mismo modo, si analizamos el lenguaje de otros, podemos conocer lo que hay en sus ojos. Y digo esto por el grado de estupefacción en que estoy cayendo cada vez más profundamente cuando escucho lo que nos cuentan cada día los políticos que nos gobiernan, que están superando todos los conocidos y amplios niveles de destrucción del lenguaje y por tanto de la verdad en nuestra desvencijada democracia no hace tanto tan lozana y prometedora. Sucede un día tras otro:” Ya sé lo que dije en campaña, pero resulta que…”. “No son recortes, son restructuraciones”. “No es una amnistía fiscal, es una regularización”. “No es dejar a los extranjeros sin papeles sin atención médica, ¿es que a alguien le puede molestar que equiparemos en derechos a los españoles y a los extranjeros?”. “No es destruir empleo, es crear futuro”. “No lo manda Merkel, me lo he inventado yo solito”… En otro aforismo dice Stevens: “El ojo ve menos de lo que dice la lengua. La lengua dice menos de lo que piensa la mente”. Y entonces yo me pregunta aterrorizado qué es lo que hay en la mente de esta gente. ¿Hasta dónde van a ser capaces de llegar?. ¿Hasta el aniquilamiento absoluto del lenguaje y de la verdad?. Deberíamos recordar aquí que eso significa ni más ni menos que el fin de la democracia, el fin de la convivencia y por tanto el desorden o el “superorden” de los que en la historia han implantado su voz como la única permitida. De las malas rachas, de los baches económicos, de las quiebras, de un modo u otro se sale. Pero las quiebras morales alcanzan una profundidad que pueden acabar con cosas tan elementales como la paz, como la libertad, como la justicia. Quizás piensen que soy alarmista o agorero, pero nunca habíamos visto en nuestra democracia una descomposición de tal calado. Consideren pues ustedes mimos las consecuencias que esto puede tener. Pero hay salida también para esto. La misma. La de siempre. La que Wallace Stevens subraya en otro de sus aforismos: “Todo el mundo toma partido en los cambios sociales si estos son lo bastante profundos”. Y ahí está el tema; no hay profundidad. Flotamos melancólicos en la superficie, viendo pasar esos barcos oscuros que dicen que vienen a rescatarnos y nos revuelcan con su estela cuando pasan de largo. ¿Hasta cuándo?. La respuesta de Stevens: “Si la respuesta es frívola, la pregunta también lo era”.
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