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El Puente. León Molina

Medio europeos

Medio europeos

De todos los graves acontecimientos y las declaraciones que han conllevado la crisis actual y su delirante gestión, quizás una de las que más me han conmovido negativamente, ha sido escuchar al gobierno decir que no pueden hacer otra cosa, que no tienen libertad. Es algo realmente tremendo. En primer lugar porque no es cierto en el sentido en que ha sido dicho, el cual no era más que una trampa para hacernos comulgar con ruedas de molino. Pero hay otro sentido en el que sí que es cierto; la UE limita el poder de decisión de los países. Ahora bien, yo a este respecto añadiría que limita la decisión, pero no lo suficiente. La crisis nos ha pillado en mitad del camino de construcción de Europa. No podía ser de otra manera porque este camino está siendo desesperantemente lento y da la sensación de que todo nos va a pillar en ese camino. Como en tantas otras cuestiones, el freno de fondo es el nacionalismo. Las naciones quieren construir una nueva gran organización a nivel casi continental, pero no están dispuestas a ceder soberanía. O sea, que queremos ser al mismo tiempo el país Europa y el país España. Y eso son chocotajás.  Quizás se debería comprender que aunque desapareciera de facto nuestro país porque se ha integrado en el país Europa, España no desaparecería, porque España, si es algo, es una cultura, y ésta no tiene por qué estar en peligro en esa hipotética unión. Yo sinceramente prefiero ser de nacionalidad europeo, y no por eso dejaré de hablar castellano, amar mis paisajes serranos albaceteños, comer pisto, salir a las terrazas en las noches de verano a charlar con los amigos,  y disfrutar intensamente con la lectura de Machado en la lengua que compartimos.  Que esas cosas, no nos equivoquemos, es lo que es ser español.  En este momento somos Europa y no lo somos, somos España y no lo somos. De ahí vienen buena parte de nuestros problemas. Es por una parte una realidad que crea un gigante con pies de barro como estamos viendo. Y es también una coartada para malos gobernantes, que sin la más mínima vergüenza se declaran rehenes de eso que es y no es Europa. Hay que terminar de construir Europa cuanto antes, sobre todo para no volver a vivir la tristeza y la vergüenza de que un supuesto líder diga que no puede hacer nada y, encima, que millones de personas se lo crean porque siendo medio europeos se creen que lo son del todo. 

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