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El Puente. León Molina

Excepcionalidad de la cultura

Excepcionalidad de la cultura La pandilla de delincuentes y descerebrados llamada Latin Kings, que ya se va haciendo famosa por sus tropelías, ha sido registrada por el gobierno catalán como asociación cultural. No se si esto es un ejemplo perverso del concepto de “excepcionalidad cultural” o sencillamente que los responsables políticos y administrativos catalanes son más tontos que una mata. Si el planteamiento es que  los esjarramantas peligrosos han rellenado todos los impresos que marca la norma en los que aseguran que se dedicarán a organizar conferencias, excursiones campestres y jornadas de debate, y que los bates y navajas que tienen son para proteger a los abuelitos de los barrios pobres  y por tanto han cumplido los requisitos legales, y entonces el imperio de la ley nos obliga a concederles el estatuto que solicitan, pues lo que pasa  es que son más tontos que dos matas. Ya se que la excepcionalidad de la cultura no tiene nada que ver con esto. Era una broma. Pero resulta un asunto muy peliagudo. Para aquellos que no están familiarizados con el término “excepcionalidad de la cultura”, diremos que es el hecho de considerar a la cultura y sus manifestaciones algo diferente de una mercancía y que por tanto el estado puede plantearse proteger y subvencionar. Los partidarios de la ola neocon han convertido el asunto en anatema y dicen que el estado no debe meterse para nada. Que el pintor cuyas obras gusten las venderá, que el director de teatro que monte obras que gusten tendrá éxito y algo parecido sucederá con escritores, músicos, etc. Y que si no es así, se crea un clientelismo político donde la cultura se vuelve dócil con el poder a cambio de obtener sus subvenciones. Y llevan razón. Pero también es cierto que si la producción de los artistas no es protegida y se deja por completo en manos del mercado, puede ocurrir algo aún peor, que los artistas si quieren comer, tener una casa y pasarse sus quince días de vacaciones como todo el mundo, muy probablemente tendrán que prostituir su arte para acercarlo a las bobadas que consumen las masas, o renunciar a ser profesionales del tema para ser artistas de tiempo libre, que es otra forma de prostituir su arte. Entonces sabemos que no son buenos los modelos del artista funcionario, ni del artista amateur muerto de hambre. Podríamos ser aristotélicos y pensar que ni tanto ni tan calvo,  que la virtud estaría en el término medio; algo de subvención y algo de mercado. Pero llegados aquí descubro que no tengo una respuesta clara. ¿Y ustedes?.
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4 comentarios

ALKQN -

pa decerebrado y delicuente ya estas vos asi que anda y deja de decir tanta maricada perro mal culiado

Durruti -

León, no sé porqué eres taneducado con el capullo ese que firma parmenides, arquimedes y tal. Que se vaya a ponerle el vasico de agua a Aznar en sus fabulosas conferencia en los usa. Por si te vale, sospecho que es el Franki o su amigo el Moya, que están los dos hechos unos fachas neocon que no hay quien se los mame. Por cierto, que si es Franki, me descojono, porque a ver quién le pagaba a él sus conciertos cuando tanto daba por culo con su chorrada de soy de llano, si no Junta y ayuntamientos.

León el elitista -

Yo no tomaba partido en el artículo. Exponía las dos posiciones encontradas que suelen darse sobre el tema y preguntaba al lector. Tú has respondido tomando partido, radicalmente además. Gracias. Preguntas también porqué las masas consumen bobadas. Es fácil. Las masas son incultas mayormente. También preguntas porqué no pueden ser bobadas también lo que consumimos "la crême de la crême". A esto no te puedo responder porque no me reconozco en tal colectivo.
Saludos, ultraliberal amigo Parménides.

Parménides -

¿Por qué tengo yo que pagar con el dinero que me roban los políticos los bodrios que excretan los "artistas" lameculos? Ni aunque fueran auténticos artistas. Que lo pague el que quiera verlo. Eso que decía la Junta Manchega en su propaganda de que "la mitad de la entrada la tienes pagada, ven al teatro" es indecente. Por supuesto que hace décadas que se ha creado un clientelismo político donde la cultura se ha vuelto dócil con el poder a cambio de obtener sus subvenciones. No hay nada peor que lo que sucede ahora en el "arte". No cabe mayor prostitución que la que ejercen los "artistas" subvencionados. ¿Por qué no me subvencionan los calzoncillos y tengo que comprarlos al precio de mercado. Puedo pasar sin los bodrios de los prostitutos artísticos que no me interesan,pero no sin mis calzoncillos, y la Junta no me paga la mitad de ellos. ¿Por qué las masas consumen bobadas, León el Elitista? ¿Por qué no pueden ser bobadas lo que vosotros, la crême de la crême, consumís. El artista, como el tendero puede triunfar o fracasar. No tiene que tener un funcionario detrás que decida que tiene que "triunfar" por cojones con nuestro dinero. Asqueroso y viejo panorama que no cambiará por desgracia.
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