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El Puente. León Molina

Billones

Billones

Cuando se supere este crisis, cuando todos los desequilibrios del santo mercado vuelvan a su lugar y regrese la buena y despreocupada vida, ¿con qué cara nos van a decir los gobernantes que manejan los presupuestos que no hay dinero para empeños tales como reducir la contaminación, ayudar al desarrollo del tercer mundo, o la mejora de servicios ciudadanos básicos?. Después de las enormes cantidades de dinero que han puesto ya los estados, en la cumbre del G20 se sacan de la manga más de un billón de euros para seguir metiendo medicación de emergencia en la vena de una economía que ha llegado a la UCI víctima de sus excesos. A España le toca la bonita cifra de cuatro mil millones después de que nuestro señor ministro haya dicho no sé cuántas veces que ya no se puede sacar más de la caja del endeudamiento. De modo que todo es posible cuando suena la alarma de nuestra economía. Toda la pasta del mundo que hay y que no hay para pagar los platos rotos de un sistema basado en la avaricia, la depredación del medio ambiente, el crecimiento injusto de un mundo de sálvese quien pueda. Nos quedamos realmente perplejos de la facilidad con la que aparecen esas sumas fantásticas de dinero, cuando hasta ahora nos repetían machaconamente que no había ni un duro para hacer los mínimos esfuerzos para detener el destrozo de la madre Tierra, ni para que los países ricos nos pusiéramos a trabajar para promover el desarrollo de los pobres, ni para que los investigadores que podrían atenuar la dependencia de la economía del ladrillo ganaran algo más que un peón de albañil, ni para regenerar el maltrecho mundo rural, ni para refundar y dotar de poder y recursos efectivos a las organizaciones mundiales que han acabado, como la ONU, por ser auténticas fantasmagorías vacías de contenido y por tanto ya de sentido. ¿Con qué cara nos van a volver a decir que no hay dinero?. ¿O es que tanto ellos como nosotros, ciudadanos de pie, no vamos a considerar nunca como una emergencia global la miseria y muerte de millones de seres humanos por hambre, los cataclismos que augura el destrozo de nuestra casa La Tierra, las desigualdades siderales entre las economías privadas?. ¿Todos esos billones son para volver a lo mismo?.

Llueve

Llueve

Es domingo por la tarde. El primer día con el nuevo horario se ha alargado entre lluvias. Extraño mi aldea porque la lluvia en el campo es un murmullo dulce que lava la vegetación extrayendo de ella sus colores más puros y arranca de la tierra olores que nos unen a ella, a esa misma tierra de la que provenimos. En la ciudad el agua se convierte en charcos de agua negra. Es domingo en la tarde. Me dicen que el gobierno está reunido para intervenir CCM después de que ninguna otra caja haya querido hacerse con el saldo de sus despojos. Lo querrán presentar como la medida valiente del gobierno que cumple su advertencia y mete mano a una entidad que no da la talla. Esa entidad que ha inyectado mucha pasta en un aeropuerto que se ha construido en una zona con protecciones ambientales de la UE. Lo de CCM empieza ahora. Será un folletín con mucha cola. Y saltará mierda, con perdón. Por otra parte da igual  las curvas y recovecos que tome el proceso, ya sabemos quién va a pagar la cuenta. Quizás vengan otras cajas detrás, por ejemplo esas cajas que financian el disparate urbanístico de Málaga, Almería y Murcia según denuncia de la UE, disparate con el que los Polaris y compañía se enriquecen y corrompen a gobernantes locales con cualquiera de sus dos sutiles corrupciones; la pasta pura y dura o el venenoso delirio de grandeza que hace pasar a Benidorm o Torrevieja por progreso. Con todo, seamos serios, nada de esto es grave. Hoy también es domingo en los países del tercer mundo. En muchos lugares también estará lloviendo. Muchas personas estarán también mirando por la ventana, si tienen ventana, pero sus preguntas serán muy diferentes de las mías, y será su lluvia sin duda muy diferente de esta lluvia que gotea aburrida sobre la farola que estoy mirando. La crisis, CCM, el urbanismo, los chorizos, la avaricia, la devastación del progreso. Y la lluvia. Y la tarde de domingo. Huelo la sierra lejana. Pronto volveré a pisar su barro en mi lujosa patera. La lluvia, en cualquier parte de este mundo, nos hace a todos emigrantes.

Ruralismo

Ruralismo

El ruralismo es un movimiento alternativo difuso e inconcreto que se ha abierto cierto pequeño camino en nuestra sociedad. En él participan viejos corazones jipis que reverdecen cuando la cincuentena, como les sucedió en la veintena, los pone de nuevo en la atalaya desde la que que divisa la vida, en este caso lo que queda de la vida y cómo se quiere vivir, los anticapitalistas que llegan a sus convicciones desde las más variadas posturas e ideologías y que se sienten cargados de razón frente a la actual crisis y sus causas. Por supuesto por ahí caminan también muchos de los desorientados miembros  o semimiembros de IU y el PC que ven una oportunidad de “meter mojá” en actividades contra el sistema dominante. No faltan en esta onda los alternativos de corte espiritual que basan su búsqueda y sus modelos sociales en éticas y estéticas que van desde el simple entendimiento del mundo como una globalidad que no nos pertenece hasta casi pisar las sombras de esoterismos de variado pelaje. Hay personas que llegan a este movimiento desde una visión religiosa pura y dura de la vida y la justicia, siendo casi siempre en estos casos, gente que vive en los suburbios de sus iglesias. Existen pseudoruralistas cuya única motivación es la constatación o creencia de que las ciudades son un medio hostil a la dimensión social del individuo y, en general, a una vida más pausada, rica y mejor adaptada al desarrollo personal. Y hay también, por supuesto, gente que se encamina por estos senderos tras el simple ejercicio de su razón analítica y crítica (valga la redundancia) frente al modelo urbano capitalista que impone su ley hoy en día. Es una tropa variopinta esta de los ruralistas. Y es difícil resumir de algún modo qué es eso del ruralismo porque hay casi tantas versiones del mismo como personas se sienten inclinadas a defenderlo. Puede que lo poco en común que haya entre ellos es la suposición de que la vuelta a la vida en el medio rural favorecería una organización social más rica y justa y nuevos modelos en los que, como en un espejo, los urbanitas podrían mirarse. Puede que parezca todo muy confuso, pero hemos de recordar que así empezaron los movimientos ecologistas y hoy en día sus postulados básicos van calando con fuerza en toda la sociedad. No estaría de más estar atentos.

La alcaldesa y las fotos

La alcaldesa y las fotos

Todos los días echo un vistazo a un par de diarios locales, lo cual quiere decir que cada día veo cinco o seis fotos de nuestra alcaldesa. Sesudas conferencias, sonrientes firmas de convenios y cosas, inauguraciones variadas y hasta un baile del “dónde vas moro viejo…” con bien cimbreado donaire y sin par frescura juvenil. En nuestra cultura mediática ser alcalde o detentar cualquier otro cargo público es ser sobre todo un ente profusamente fotografiado. Ya se ocupan los gabinetes de prensa de avisar a los medios de las actividades de sus jefes para que acudan a los actos que con su presencia lucirán más que el sol. El trabajo de los reporteros gráficos consiste en hacer dos o tres fotos al día a la alcaldesa y alguna otra cosa. Deben tener unas colecciones impresionantes.  Desde luego, los asesores de la alcaldesa saben lo que hacen, porque muy probablemente lo que queda en la mente de los ciudadanos será sobre todo esas imágenes; nadie se lee los diarios de las sesiones de los plenos ni ningún otro tipo de información, pero creemos saber lo que hace nuestro gobernador municipal por las fotos que vemos de lo que inaugura, de con quien se junta, de dónde está cada día.   Lo dejó dicho Maquiavelo: “Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres". De modo que el político es para la mayoría y durante la mayor parte del tiempo lo que aparenta ser y, consciente de ello, pone mucho cuidado en aparentar ser aquello que le granjeará las simpatías y los votos de los ciudadanos. Y no digo que no pueda coincidir lo que son con lo que quieren aparentar; algunos tocados por la gracia pueden parecer buenos y serlo y hay también muchos que parecen malos y son malos. Aunque paradójicamente, en ambos casos, los asesores de imagen habrán fracasado.  Seguiremos pues cada día viendo a nuestra alcaldesa en todo tipo de fotos que pretenden convencernos de que es una buena alcaldesa. Puede que lo sea. Puede que no. Pero que se curra la foto, eso es indudable.

Vitorear al chorizo

Vitorear al chorizo

Alguien que roba, que hace negocios sucios, que cambia dinero por favores, es alguien indigno. Pero si esa persona lleva a cabo esos actos usando el poder que le han entregado los ciudadanos en una votación para que los represente y para que gestione los asuntos públicos, entonces esa persona, además de indigno es un ser despreciable y un criminal que merece el mayor de los desprecios, además de todas las penas que la justicia le imponga. Los últimos han sido el alcalde socialista de Alcaucín y una pandilla de cuatreros de su entorno. Es cierto que hay que respetar la presunción de inocencia. Pero resulta que será condenado o no, pero los desmanes urbanísticos que han cometido en su pueblo, con más de cien denuncias por parte de los ecologistas, eso ya no tendrá remedio. Es un choriceo para la comunidad, salga libre o condenado. Pero ante este espectáculo que se repite cíclicamente con jetas de todos los partidos, lo que me produce un gran asombro es contemplar en las noticias las imágenes típicas de la detención de estos alcaldes y concejales. Invariablemente, el chorizo en cuestión está rodeado por un numeroso grupo de personas que le aplauden y vitorean, en una situación con algún tinte de levantamiento popular que requiere un número importante de guardias civiles en la operación que se mueven rápido y como cierto temor. Y esos grupos no son tan reducidos como para poder deducir que son los directamente beneficiados por las trapacerías de los golferas. ¿Cómo puede la gente salir a apoyar ruidosamente a estos individuos?, ¿qué los mueve?. Confieso que no lo sé. Sólo se me ocurre pensar en actitudes de hoolliganismo (perdón por la expresión) político. Se protesta la detención y se apoya al desvergonzado porque es de mi partido y si me tocan mis colores, saco la navaja.  En cualquier caso, sea por la razón última que sea, es un espectáculo que nos lleva a pensar que hay demasiada gente que justifica acciones que retuercen la ley hasta quebrarla, o hasta el robo puro y duro, gente sin ningún respeto por la justicia. Gente con pocos escrúpulos, a los que amparan las mismas leyes que a todos los demás y con los que hay que convivir aunque nos avergüencen. Y así vamos.

La República invisible

La República invisible

Existe una república de seres invisibles que sostiene este país, que sostiene quizás el mundo entero. Gente sensata que no es traída y llevada por modas y consignas, que puede cambiar de opinión, pero que no lo hace porque sí. Gente que no es del todo egoísta y comprende o intuye que es lo que es y consigue lo que consigue en cierta medida porque pertenece a un grupo humano, a una sociedad si se quiere (eso que decía Margaret Thatcher que no existe). Gente en fin que vive en sus cosas, siendo sus cosas algo más de lo que entra en sus bolsillos y que aporta a los demás el inmenso tesoro de la tranquilidad, el buen juicio y una actitud positiva (sencillamente positiva, sin cruzadas traicioneras de bondad). Es gente más o menos normal, que no sale en los periódicos, que no arrastra a los demás a ningún lado, que vive una vida más o menos rica y que, sencillamente, sostiene el mundo. Sospecho que no son mayoría, pero son imprescindibles para que no se vaya todo al garete. Hay por contra una gran masa de gente que acepta las mentiras que parecen verdades a fuerza de repetirse, que siguen consignas y no entienden otra forma de estar en el mundo que alineados ciegamente en los bandos que los humanos crean para todo, que usan como energía para moverse la reacción contra lo que sea y que el grupo humano más extenso por el que pueden llegar a esforzarse no va más allá de la familia y los amigos si acaso.  Esa república invisible de los sensatos y positivos es la que, sin un estado, sin una constitución, sin leyes y sin elecciones, mantiene mal que bien a la Política, con mayúscula, a salvo del caos y la destrucción. Es una república fuerte precisamente porque es invisible y es difícil derrocarla o adueñarse de ella. Sobre sus hombros sostiene el pesado fardo del estado real con todas sus miserias y las de la sociedad visible y articulada con todas las suyas. La mayor dignidad de un ser humano es ser ciudadano de esa república invisible. Sencillamente.

Para temblar

Para temblar

Las personas que se han quedado en paro, los que ven peligrar su trabajo, los que están pensando que en los próximos meses pueden asistir al final de su empresa a la que han dedicado su vida, los que necesitan comprarse una casa y el banco les da en narices, todos los que de una u otra manera están sufriendo una crisis económica de un alcance como no se había conocido en más de medio siglo y a la cual no se le adivina el final… Todos  encendemos la televisión a la hora de comer para ver cómo van las cosas, y lo que nos encontramos es el espectáculo de trifulcas barriobajeras de los partidos en asuntos que nada tienen que ver con esas preocupaciones de los ciudadanos. ¿Qué puede pensar un ciudadano que viene de apuntarse al paro de esos políticos que discuten sobre la famoso cacería y se sienten muy listos y sagaces por llamar “furtivo” al ministro o por decir que el contrario lo que debería es “cazar” a los suyos que tienen las manos sucias?. ¿Qué puede pensar el ciudadano que no duerme porque se acerca el final de mes y no tiene para pagar la nómina cuando observa que esos políticos están dedicados de lleno a sus campañas electorales?. Aquí están en su salsa patanes chistosillos como Blanco y Trillo, por citar a uno de cada pandilla. Y los de IU que están que se hacen huelga encima y la Díez que ha soltado la mejor perla escuchada últimamente para luchar contra la crisis: que se celebren elecciones generales, dice. Rajoy de mítines y arremetiendo contra las instituciones del estado para salvar su espalda. Y el presidente pasmado contradiciéndose con su ministro de economía al que le crece la nariz un palmo cada día. El espectáculo es para temblar.¿En qué mundo viven?. ¿A qué juegan estos políticos?. Hasta hoy eran mediocres. Hoy son vergonzosos. Espero que no sea cierto aquello de que una sociedad tiene los políticos que se merece, porque si así fuera estaríamos todos chapoteando indolentes en profundos mares de imbecilidad.

(lustración: El Roto)

Los awá

Los awá

Hace unos días las FARC, Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia, torturaron y mataron a casi treinta personas, incluidos mujeres y niños, todos ellos pertenecientes a la etnia indígena awá. En la soledad de la selva los guerrilleros se entregaron sin prisa a sembrar el terror entre los indígenas acusándolos de chivatos y exigiéndoles que espiaran para su organización.  Los altos ideales de libertad y justicia de los románticos soldados echados a la selva afilaba los machetes que entraba en la carne de los awá y derramaba su sangre en nombre de los más variados conceptos grandilocuentes que según dicen protegen los guerrilleros. Es lo que tiene la revolución. La revolución es un concepto que se alimenta a si mismo y que no necesita grandes finuras intelectuales para justificarse. Es necesaria según ellos y punto. De modo que la revolución se sacraliza y viene a convertirse en una religión. Algo que está fuera de toda duda o posible disensión. Las revoluciones y las religiones han sido las más colosales máquinas de matar de la historia. Miles de millones de personas han caído bajo la furia ciega de los creyentes de todo signo. Incluso un grupo de indígenas transculturados y harapientos que sobreviven a duras penas en sus selvas se convierten en justificado, según ellos, objetivo militar y se deja caer sobre ellos no sólo la furia de la batalla, sino la fría, cruel y desalmada tortura a sangre fría. ¿Qué nuevo orden puede nacer del hedor de los cuerpos desmembrados?. Cualquiera que sea igualará, si no supera, los males que supuestamente dice tratar de eliminar. Pero nunca pasa nada. Los indígenas entierran a sus muertos y huyen aterrorizados y todo queda en unas líneas en los diarios, una búsqueda de compromiso por parte del gobierno colombiano y la más absoluta ignorancia de la comunidad internacional.  ¿Querrán los awá la libertad y la justicia que supuestamente mantiene a las FARC en pie de guerra?. ¿Querrán los valores del hacendado Uribe que defiende en liberalismo en un país caótico y hambreado?. ¿O querrán que se vayan, nos vayamos todos, a la mierda y los dejemos llorar a sus muertos en paz?.

El antivoto

El antivoto

Todo parece indicar que Rosa Díez y su partido caminan día a día hacia un importante incremento de sus expectativas de voto. Algunos creen que se convertirá en la tercera fuerza política real por delante de la malherida IU y que puede incluso convertirse en partido bisagra decisivo para la gobernación del país por encima de los nacionalistas vascos y catalanes. Yo desde luego no me reconozco visión a tan largo plazo, pero lo que parece desde luego muy probable es que mejorará sus resultados de modo notable. De todo esto hay algo que me intranquiliza. Y es que me da la sensación de que el partido de Rosa Díez es en realidad el antipartido y el voto que está amasando es en realidad el antivoto. Porque quienes manifiestan su intención de votar a UPD (o se lo están pensando, como suelen decir) suelen plantear esta decisión o posibilidad como un voto de castigo a los partidos dominantes más que como un gesto de confianza hacia sus propuestas. Entre otras cosas porque muy poca de esa gente podría decir casi nada de las ideas políticas de Díez ni sus propuestas o programas, aparte de que le caen muy mal los nacionalistas y que “mete caña” cuando habla de los partidos grandes. Yo pienso que el antinacionalismo es hoy un discurso populista porque muchos compartimos el hartazgo de la pesadez y abusos de los partidos nacionalistas, pero eso habría que traducirlo a enumerar las competencias autonómicas que se van a eliminar, por ejemplo. Yo me temo que ninguna. Pero además he leído que Rosa Díez se define como liberal progresista y ahí sí que da un poco el pasmo y la cosa me suena a empanada ideológica. Para mí eso es una contradicción en sus propios términos. No se puede ser al mismo tiempo Thatcher y Olof Palme. Por otra parte, dar caña cuando se tiene un solo diputado con la intención de conseguir más es fácil, pero si consigue muchos, ¿se dará caña a sí misma?. Quizás los que estamos hartos no deberíamos olvidar que existe el voto en blanco, y que podemos también decidir no ir a votar. Mientras tanto yo seguiré intentando enterarme qué narices propone Rosa Díez.

Sentido común. Decencia.

Sentido común. Decencia.

Urgente: refundación de las Naciones Unidas

El presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson, al finalizar la I Guerra Mundial, decidió, en el mes de diciembre de 1918, que el horror de la guerra que acababa de terminar no debería volver a producirse, y estableció, en el Convenio para la paz permanente, la Sociedad de Naciones. Su objetivo: "un nuevo orden basado en el dominio de la ley fundada en el consentimiento de los gobernados y apoyada por la opinión organizada de la humanidad".

Por desgracia, prevaleció, debido a la presión de los productores de armamento, el secular adagio que establece que "si quieres la paz, prepara la guerra". Y llegó la II Guerra Mundial, al término de la cual el presidente Franklin D. Roosevelt diseñó un sistema multilateral, las Naciones Unidas, fundadas en San Francisco en 1945. El Sistema de las Naciones Unidas comprende, para secundar las actividades propias de la ONU, relativas a la seguridad internacional, otras organizaciones especializadas en el trabajo (OIT), la salud (OMS), la alimentación (FAO), la educación, la ciencia y la cultura (UNESCO)... También programas y fondos relativos al desarrollo (PNUD), la infancia (UNICEF), etcétera.

Pero los Estados más fuertes y prósperos pronto comenzaron a recelar de este sistema de cooperación y coordinación internacional, y sustituyeron por préstamos las ayudas al desarrollo, marginaron progresivamente a las diversas instituciones del Sistema de Naciones Unidas y, lo que es mucho más grave, sustituyeron los valores que debían guiar la gobernación internacional (los "principios democráticos" tan bien establecidos en la Constitución de la UNESCO y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos) por las leyes del mercado.

Y los más ricos se asociaron en grupos (G-7, G-8) sustituyendo la democracia que representa el multilateralismo por una plutocracia, convirtiendo al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial ("¡para la reconstrucción y el desarrollo!") en instrumentos de sus políticas económicas y situando a la Organización Internacional del Comercio (OIC), en los años noventa, directamente fuera del ámbito del Sistema de las Naciones Unidas.

Al término de la guerra fría todo el mundo esperaba una reforma profunda de las Naciones Unidas para la democratización de las relaciones internacionales, y esperaba asimismo que los "dividendos de la paz" redujeran las asimetrías sociales y favorecieran, por fin, el desarrollo endógeno de los países más necesitados. No fue así y, desde el principio de la década de los noventa, el predominio de los países más ricos ha impuesto la "globalización" con la creación y aumento de grandes consorcios empresariales multinacionales, limitándose el poder -y hasta las responsabilidades- de los Estados, con considerables

desgarros en el tejido social, fomentándose la aparición de caldos de cultivo de frustración, radicalización y animadversión, que han conducido frecuentemente al empleo de la violencia y a grandes flujos de emigrantes desesperanzados. Como era previsible, han arrastrado al mundo a una situación de crisis profunda en la que aparece como único asidero el multilateralismo para enderezar las tendencias actuales.

En consecuencia, es urgente una reunión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas para establecer los principales criterios que podrían conducir a su renovación en profundidad, dotándola de la autoridad moral y política que son imprescindibles para hacer frente a los grandes desafíos de nuestro tiempo y de la capacidad de disponer de los recursos personales, financieros, técnicos y, cuando fuera preciso, militares, para el ejercicio de sus funciones a escala mundial. Funcionando de manera bien coordinada, el conjunto del Sistema de las Naciones Unidas, permitiría la prevención de conflictos; la resolución pacífica de los mismos, cuando se presentaran; el establecimiento, mantenimiento y consolidación de la paz; el desarme; hacer frente conjuntamente al terrorismo internacional y a la delincuencia transnacional... al tiempo que se emplearía en resolver, como consecuencia del diálogo y acuerdo a escala mundial, las grandes cuestiones de las que depende, en su conjunto, la calidad de vida de todos los habitantes de la tierra.

"Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra". Así se inicia la Carta de las Naciones Unidas. Esta formulación, bien interpretada, no precisa cambio alguno. La representación no debería seguir siendo tan sólo de Estados -en contra de lo que establece la Carta- sino que sería imprescindible que junto a los mismos existieran representaciones de la sociedad civil (organizaciones no gubernamentales, intergubernamentales, instituciones regionales, asociaciones de ciudades, empresariales, etcétera).

En esa ONU refundada, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial cumplirían, junto con la Organización Mundial del Comercio -que ya sería institución propia del sistema- sus funciones originales, para procurar el desarrollo global que podría, en pocos años, mejorar sustancialmente el panorama a escala planetaria. El Consejo de Seguridad constaría, como emanación directa de la Asamblea General, con representantes permanentes y proporcionalidad de influencia en la adopción de decisiones, pero sin derecho al veto, para abordar los distintos temas principales: seguridad humana, con la misión fundamental de "evitar la guerra"; seguridad económica y social, propuesta hace tiempo por Jacques Delors, con la revitalización del ECOSOC, que durante años ha tratado casi exclusivamente temas económicos dando escasísimo espacio a lo social, y seguridad medioambiental.

Sólo de este modo será posible eliminar (llevando a los transgresores ante los tribunales) los tráficos de toda índole (de armas, de drogas, de capitales, de personas), procediendo al cierre inmediato de los paraísos fiscales, acción que sólo puede llevarse a cabo con el respaldo de unas Naciones Unidas dotadas de la autoridad y los medios apropiados.

"No había medios" para el fondo contra el sida ni para la erradicación del hambre y la pobreza, y, de pronto, hay centenares de miles de millones para "rescatar" a los mismos (personas e instituciones) que condujeron al mundo a la dificilísima situación que atravesamos. Ahora corresponde "rescatar" a la gente, empezando por la erradicación de la pobreza mediante un gran Plan de Desarrollo Global.

La acción coordinada de las Naciones Unidas permitiría también la disponibilidad de los recursos personales, técnicos y humanitarios adecuados para asistir en las catástrofes naturales o producidas por el hombre (a este respecto se ha propuesto la existencia de los cascos rojos para desplazarse rápidamente a los lugares donde su presencia sea más necesaria).

El denominado "derecho a la injerencia", incluido cuando se habla de crisis "humanitaria", no expresa acertadamente lo que debe considerarse un deber de la Comunidad Internacional: evitar el genocidio, el sufrimiento inacabable, la humillación, la tortura... En 1996 un grupo de trabajo de la UNESCO, que incluía a Bernard Kouchner y Karel Vasak, propuso que los cascos azules se "interpusieran" en dos situaciones: masiva y fehaciente violación de los derechos humanos (casos de Cambodia y Ruanda) e inexistencia de representación del Estado (como en Somalia, fragmentado el poder entre señores de la guerra). Las Naciones Unidas no pueden permitir en lo sucesivo escándalos de esta naturaleza, que afectan gravemente a la conciencia colectiva.

Es preciso refundar unas Naciones Unidas que permitan, como establecieron en 1945, tener en cuenta a las generaciones venideras. Tener presentes, muy presentes -frente a quienes tratan de subestimarlos e incluso denigrarlos- los movimientos juveniles de 1968 y los del año 2008 en Grecia. No son conflictos universitarios sino sociales.

"Nosotros, los pueblos", en lugar de "preparar la guerra", vamos a construir la paz cotidianamente con nuestro comportamiento, con la plena implicación de la sociedad civil que reclama, con urgencia, garantías de pautas democráticas y eficientes a escala global.

Al nombrar a la señora Susan Rice como embajadora ante las Naciones Unidas, directamente bajo su autoridad, el presidente Obama ha querido claramente indicar su determinación de favorecer el multilateralismo como una parte relevante del "nuevo amanecer", según sus propias palabras, del pueblo norteamericano y del mundo entero. ¡Juntos, podemos!

Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz.

 

Maderas Nobles

Maderas Nobles

Existe en nuestra provincia una empresa de contenidos y actividad muy singular. Se trata de Maderas Nobles, una empresa a caballo entre Alcaraz y Riópar que se dedica a promover inversiones a través de la producción de árboles maderables. La idea es sencilla, el cliente compra árboles que la empresa se encarga de sembrar y cuidar en sus fincas a cambio de obtener beneficios una vez que el árbol crezca y se venda su madera. Esta actividad, además de los beneficios que aporta cualquier empresa (riqueza para su entorno, puestos de trabajo, etc.), aporta el beneficio ambiental derivado de sembrar miles de árboles. Además de eso, esta empresa ha creado la Fundación + Árboles con el reto de promover la siembra de cien millones de árboles en cuatro años. Para ello ofrece desarrollar actividades también muy imaginativas; ofrece a grandes empresas reforestaciones y otros proyectos de recuperación ambiental para que estas compensen sus emisiones de CO2 (y lógicamente lo usen en sus campañas publicitarias). Así por ejemplo todos podemos ver la campaña de Volkswagen por la que anuncia la siembra de una determinada cantidad de árboles por cada coche que vende. En las actividades de difusión de la fundación, Maderas Nobles ha sido también ambiciosa y hace meses llevó a cabo el I Encuentro internacional de amigos de los árboles en Barcelona que contó con invitados de la talla de Al Gore, Vanada Shiva o Joaquín Araujo entre otros. De este modo las actividades de la fundación se han convertido en un auténtico acontecimiento a nivel nacional e internacional, mereciendo incluso un amplio reportaje de la revista Nacional Geografic.  Y todo esto ideado, promovido y desarrollado por gente de nuestra sierra. Esta empresa y su fundación son la prueba palpable de varias cosas: que las ideas empresariales por difíciles que puedan parecer se pueden llevar a cabo cuando se cree en un proyecto y se lucha con determinación por él, que hay mucho campo virgen para crear riqueza y desarrollo en actividades que favorecen el cuidado del medio ambiente, que el cuidado del medio ambiente y el beneficio empresarial pueden caminar unidos y que con imaginación y esfuerzo es posible trabajar por el desarrollo de las tierras deprimidas de nuestra sierra.  Ojalá cunda el ejemplo.

Saber

Saber

El pasado fin de semana participé en una excursión con un grupo de etnobotánicos a una aldea abandonada de la sierra albaceteña.  El lugar, que yo conozco bien, es un sitio espectacular por el lugar en que se encuentra, por las características de la aldea colgada en un farallón de piedra y cuyas casas en parte son cuevas y porque el tiempo allí se detuvo desde que sus últimos moradores se marcharan. En esta excursión yo mostré el secreto lugar a los científicos. Por su parte ellos llenaron de conocimiento y nuevo sentido este lugar. Un edificio que para mí que hasta entonces no era más que una casa hundida pasó a ser una yesera en la que los antiguos fabricaban el yeso con que hacían sus casas, y no sólo eso, sino que conocí el proceso y el porqué de las formas de las estancias en relación con su uso. Dentro de las casas, un haz de yerba seca se convirtió en un amuleto mágico protector que preserva al ganado de enfermedades, unas plantas que no parecían más que parte de la suciedad general pasó a ser un botiquín de emergencia para curar determinadas enfermedades. Unas curiosas formas al final de una viga caída se convirtieron en clavos de madera labrados a mano y conocimos el procedimiento de su construcción.  Poco a poco, la vida de aquellas gentes, sus ocupaciones y hasta sus creencias fue apareciendo con claridad delante de mis ojos, en el mismo lugar en el que antes sólo había ruinas y suciedad.  Respecto a mis anteriores visitas se había operado un cambio trascendental gracias a mis amigos botánicos; el cambio del conocimiento. De todo esto deduje un par de cosas. Por una lado que el conocimiento es una aventura emocionante, tanto como la pura contemplación o la experiencia del placer estético, y por otro que el conocimiento trasforma la realidad y a nosotros con ella. De modo que nuestros apasionados juicios sobre las cosas deberían contar con su provisionalidad si no queremos hartarnos a decir tonterías. La otra tarde, vadeando torrentes bajo la nieve, observando aquella aldea abandonada, aprendí que el mundo es una enorme complejidad de mundos. Y que el que cree saber, está perdido en la más profunda obscuridad de la ignorancia.

Campo de batalla

Campo de batalla

Mientras el polvo de los edificios derruidos tapa las vísceras desparramadas de las víctimas del fuego judío, la serpiente del odio engorda en el interior de sus familiares y vecinos. Su veneno será inyectado con saña repetida en el futuro en los mercados, calles y plazas de Israel. Israel sabe cuidar como nadie su granja de terroristas. Al mismo tiempo, las buenas gentes del mundo que tienen en su cabeza una vocecita irreflexiva que les dice que se pongan del lado del débil, aunque  el  débil sea un indeseable inconsciente,  meten en el más olvidado de los cajones de su memoria las imágenes de los judíos reventados por un iluminado que llevaba el pecho lleno de explosivos  y una mochila con su Dios de la ira en la espalda.  Alrededor de un platillo de mojama regado con un buen tinto, se discute sobre quién tiene razón, quién ataca, quién se defiende, quién empezó primero, las más de las veces desde posiciones que poco tienen que ver con la información y la reflexión, sino con el color de la cuadra política a la que pertenecen los caballos desbocados de nuestra verborrea. Deberíamos contarle nuestras finas opiniones al médico que intenta volver a meter en su sitio los intestinos de un chaval en el descansillo de la escalera de un hospital alumbrándose con la luz de un móvil. Sería ilustrativo escuchar su respuesta.  Los dirigentes mundiales, descendientes de aquellos otros que arrojaron un nuevo  país al mundo como el que arroja una moneda al aire, sin nadie que les estire de sus corbatas de seda, viajan veloces a Israel a pedirles por favor a sus gobernantes que no se enrollen tan mal y regresan orgullosos a contarnos que han arrancado de estos la promesa firme de darle vueltas al tema y preguntarle a su primo de Zumosol americano qué le parece la movida. El nacionalismo y la religión están de luna de miel en Gaza, por fin su amor fatal ha vencido. Mientras no seamos capaces de expulsar a esta pareja de nuestra cabeza y nuestra corazón, el mundo seguirá siendo un sangriento campo de batalla en el que los muertos se desploman junto a las mesas en que otros apuran su aperitivo antes de regresar a su casa.

País de mayores

País de mayores

Mientras España, como todo el resto de países desarrollados, se convierte en un país  para jóvenes, para la gente que está dispuesta a grandes esfuerzos laborales a cambio de lo que sea, paradójicamente se convierte en un país de viejos. El incremento constante del envejecimiento de la población, tan sólo moderado en parte por la inmigración,  hace de España un país habitado por una parte importante de viejos.  Los mayores de sesenta y cinco años son ya casi la quinta parte de la población debido al salto asombroso registrado por  la esperanza de vida en España que ha pasado en un siglo de los 35 años a los 80 en números redondos. Y sin embargo no parece que el país se haya puesto a afrontar decididamente esta situación. La población de avanzada edad es más o menos sobrellevada con más parches y voluntarismo que otra cosa. Un ejemplo claro de lo que decimos podría estar en la asistencia sanitaria. Los ancianos son los principales consumidores de estos servicios y de un modo cuantitativamente mayoritario de servicios de atención báscia para dolencias propias de la edad que se caracterizan por ser crónicas, comunes a muchos de ellos, muchas veces leves y que requieren tratamientos largos y repetitivos. Sin embargo los ancianos son atendidos dentro de un sistema de salud universal que no atiende a esta realidad. Con el resultado de la masificación y deterioro de la calidad asistencial. Crear un sistema previo de asistencia primaria específicamente geriátrica mejoraría la calidad de asistencia a los mayores y preservaría los recursos sanitarios especializados para los que lo necesiten, sean jóvenes o viejos.  Quiero decir que si un mayor no ve bien, lo mandan de cabeza al especialista del hospital, cuando si en la asistencia primaria geriátrica el médico dispusiera de una simple lámpara de luz y supiera usarla, esto no sería necesario. Y sobre este ejemplo muchos más que podrían ponerse en multitud de órdenes de la vida. No estamos mentalizados para ser lo que somos, un país de viejos, y se requiere una profunda reflexión sobre esta realidad y tener voluntad de emprender un gran cambio de adaptación del que debería salir un país más eficiente y una población mejor atendida.

Guía de poetas

Guía de poetas

Recientemente ha visto la luz en nuestra ciudad una nueva publicación de contenido poético. Se trata del libro Guía de poetas de Albacete de Alberto López Aroca y Miguel Ángel Aguilar Avilés en Ediciones Que Vayan Ellos. Como los propios autores indican, no se trata de una antología, sino más bien de una compilación, de una especie de inventario en que las condiciones para aparecer no son más que tener relación con algún lugar de la provincia de Albacete, haber publicado algún poema de algún modo y estar vivo. Estas generosas - por escasas y amplias - condiciones, provocan que el número de poetas que figuran en ella, así de pronto, asuste. Nada más y nada menos que ciento veintisiete bardos dejan – dejamos – nuestros versos en el volumen. En sus páginas encontramos poemas de una absoluta variedad en sus estilos, desde el clasicismo más medido hasta los juegos con vanguardias, invenciones y atrevimientos, en cuanto a la temática, desde los lirismos más encendidos hasta los vuelos rasantes por la cotidianeidad más común, y en cuanto a la calidad, desde poemas que podrían figurar en antologías de la mejor poesía de nuestro tiempo en nuestra lengua hasta los bodrios más infumables.  En todo caso resulta un libro muy interesante para tener una perspectiva de lo que se cuece bajo los flexos de esos escasos seres que leen y escriben poesía (que casi coinciden endogámicamente como los  propios autores señalan) en esta poco poética ciudad. Y para estos seres (para nosotros) es un divertido rato con alguna sorpresa y algún nombre apuntado para dar seguimiento a sus publicaciones.  El tiempo dará con la mayoría de nosotros en el olvido a pesar de este libro, salvo un caso que ya ha pasado a la historia poética de nuestra lengua, algún otro que está en camino y quizás algún joven que encuentre el luminoso camino de la belleza de las palabras en el futuro. En nuestro tiempo, en que los poetas sólo sirven para poner nombres aparentosos a las calles, que alguien se preocupe de su existencia y de sus escritos es algo de agradecer. Pues eso. Alberto y Miguel Ángel, gracias.

IU. R.I.P.

IU. R.I.P.

Primera aparición pública del coordinador de IU. El viejo león sindicalista y comunista ha querido dejar bien claro desde el primer minuto que el Llamazares ese era un blando y que los grandes partidos deberían estar temblando ya. Nada acerca de unas ideas centrales para su gestión al frente de la coalición, o los contenidos ideológicos y programáticos que defenderá su requetestrenada coalición. Pues muy bien. Muchos de nosotros que consideramos el bipartidismo de facto que funciona en nuestro país -excepción hecha de los nacionalistas chantajistas que chupan del frasco de las torpezas del sistema electoral- como una desgracia, hemos visto en la cara de Cayo su perpetuación hasta dios sepa cuando.  Hay espacios políticos en la izquierda que no asume nadie, ni los perdedores en la elección de IU. Todos hablan de esos espacios, de esas nuevas formas de hacer política, de la necesidad de profundizar en un radicalismo democrático que reconquiste los espacios de decisión hurtados a los ciudadanos por un ejercicio de la política que se mete hasta la cocina en la vida de aquellos, de las nuevas preocupaciones por las nuevas realidades; un medio ambiente maltrecho, una grave degeneración de la educación por la presión economicista… Hay mucho espacio, mucho por hacer que requiere nuevas formas de hacer. Pero ellos han decido que el comunismo es el modelo. Un líder de IU podría haber dicho que iban a trabajar para desarrollar un gran movimiento social de base para dar caminos a las nuevas inquietudes de los ciudadanos, por ejemplo. Pero no, siguen allá arriba, luchando por sobrevivir en las alturas de los poderes y contrapoderes que vienen todos a ser lo mismo. Miran hacia abajo al pobre pueblo que no se entera (los comunistas siempre han mirado así al pueblo) y nos dicen que nos llevarán a la huelga general. Pues por mí, pueden ir ellos, para atemorizar a los grandes jefes y hacerse un hueco. Ante la catástrofe, han puesto a remar al abuelo decrépito (y no me refiero a Lara, sino al PC). Buenas noticias para el PSOE y para el PP. Una pena, probablemente.

Tonterías

Tonterías

La concejala de IU en el ayuntamiento de Albacete, Rosa Gualda, que es la prima ballerrina de la corporación por tener la llave de la gobernabilidad del consistorio, se ha soltado la melena animada por este papel estelar y habla sin cesar y está permanentemente  bajo los focos mediáticos. Por eso se alegró tanto la noche de las elecciones cuando cosechó una sonora y festejada derrota. Rosario Gualda es una persona razonable y bienintencionada, creo yo, pero cuando se habla tanto, se acaba por decir más de una tontería. La última que ha dicho Gualda es una de esas tonterías que se sueltan envueltas en un mensaje que las hace pasar por cosas sensatas y deseables para aquellos que no se cansan en rascar un poquito en la superficie. Me refiero concretamente al asunto del plan del gobierno para inversiones municipales. Sobre las inversiones que llevarán a cabo, Gualda pide (exige, más bien, ya saben) que se excluya de esta opción a las empresas que llevan a cabo expedientes de regulación de empleo.  Así dicho queda guay, muy moderno y muy social. Solo que no es más que una majadería que hunde sus raíces en el viejo cliché comunistoide de que este mundo está dividido en dos, los empresarios que son los malos y los trabajadores que son los buenos, desconociendo al parecer que la gran masa de autónomos y PYMES que crean el grueso del empleo en este país, por lo general quedan fuera de ese cliché. O sea, que una PYME que ha llevado a cabo una regulación de empleo lo ha hecho porque le apetecía, porque es borde y mala. Sin reparar que pueden estar intentando salvar su empresa que está en la cuerda floja y que sin ese contrato que le niegue el ayuntamiento acabará por quebrar y dejar en la calle no sólo a los afectados por el expediente, sino a todos sus trabajadores. Pero hablar es gratis. Y estar en guardia para saber que somos unas máquinas estupendas de decir tonterías no es cosa propia de los humanos. Y de los políticos, menos.

Desbandadas

Desbandadas

Ayer fue domingo borde. Media España estuvo desplazándose para regresar a sus lugares de origen. Las plazas de turismo rural estaban vendidas al cien por cien hace más de tres meses. Durante la semana pasada era poco menos que imposible encontrar un billete de tren o autobús. Las carreteras se han llenado a reventar y las operaciones salida y regreso a las grandes ciudades generaron los atascos de siempre. En suma, cuando tenemos un fin de semana más largo de lo normal, o en general en cualquier ocasión mínima que se nos presente, huimos en desbandada fuera de nuestras ciudades. Todo esto, ¿qué nos indica?. Hago la pregunta a la gente de mi entorno y los bien pensados, los positivos, me dicen que es un signo de que vivimos bien –a pesar de la crisis- y que a la menor oportunidad nos damos el gusto de viajar y pasar unos días fuera de nuestro entorno habitual. Claro que yo insisto y digo que esa es precisamente la pregunta, ¿porqué para descansar y sentirnos bien nuestro impulso es el de irnos fuera de donde vivimos habitualmente, aun a costa de embotellamientos y penalidades?.  De modo que ya iban viendo que llevaba liebre y me pidieron que desembuchara ya. Les dije entonces que mi sospecha es que hay algo en el fondo de nosotros que rechaza el modo de vida actual en las ciudades. Algo muy profundo que sigue extrañando a nuestra naturaleza animal –que algo de ella quedará- y nos hace añorar los espacios abiertos, los efectos directos del clima sobre nuestra piel, los olores del campo, del mar, las luces del atardecer contempladas sin el estorbo de las colmenas donde vivimos, el simple hecho de caminar.  Si esto fuera así, no explica los viajes de toda la gente que no se va al campo, me dicen, sino a otras ciudades bien por conocerlas o bien para pasar algún tiempo con otras personas queridas. Considero entonces que esas pulsiones son también movimientos de animales en su jaula. O me han hecho polvo el planteamiento. No sé.

La nieve

La nieve

Estoy a punto de salir de fin de semana hacia mi aldea en la sierra. Dicen que puede nevar. Deseo de todo corazón que así sea. Que caiga un buen nevazo “de los de antes”.  La nieve en la ciudad es un incordio y una guarrería, pero la nieve en el monte no es el resultado de un fenómeno atmosférico sin más, sino una auténtica conmoción espiritual. Puede que lo dicho, expresado en esos términos, sea exagerado, pero cabría recordar que buena parte del disfrute de la vida se obtiene en la exageración. La nieve es un agua exagerada que se posa sobre unos ojos que miran exageradamente. Y las miradas exageradas suelen producir sentimientos exagerados, que son los que nos ponen las pilas y preparan nuestro ánimo para sobrellevar una existencia por lo común normalizada y, las más de las veces, tediosa. Cuando nieva en la sierra, contemplo desde mi ventana una extensión blanca que es como un lienzo preparado para pintar sobre él nuestras nostalgias. La nieve provoca como ninguna otra cosa la evocación. Cuando nieva nuestra memoria se dispara hacia los recuerdos infantiles, hacia otros tiempos en que los sentimientos eran vividos de un modo absoluto. Salir a jugar en la nieve era entonces la felicidad absoluta, sin matices, porque ocurría en una época en la que el tiempo carecía de dobles fondos y trampas. Era el presente exagerado de la infancia.  Cuando nieva, tenemos añoranza propia y buscamos todas aquellas versiones de nosotros mismos que han ido quedando por el camino.  Y sin embargo, al tiempo, sonreímos en la pérdida, quizás sencillamente por constatar que estamos vivos. Parece que la nieve trae escrita la vieja frase de “sonríe y lucha”. El mundo, en su atrocidad, puede contener la belleza y la serenidad de una blancura sin límites. Y esto es razón suficiente para luchar y para luchar con una sonrisa, porque otro tipo de lucha sólo es destrucción y tristeza. Por eso ansío esos días en que la nieve extiende frente a mi ventana sus amplias sábanas para el descanso tibio, para el sueño que nos cura y nos devuelve a nuestros asuntos con fuerzas renovadas, con determinación para caminar de nuevo por el mundo que como el deshielo nos va borrando de la faz de la tierra. Ante nuestros ojos cae la nieve que luego lentamente se deshace. O ante los ojos de la nieve caemos nosotros para luego irnos deshaciendo poco a poco.

Universidad a la boloñesa

Universidad a la boloñesa

El desarrollo formativo e intelectual de los jóvenes españoles se enfrenta hoy a lo que probablemente sea un golpe definitivo. Me refiero, claro está, al llamado Plan Bolonia. Si ya estábamos muy preocupados por la devaluación general de la educación en España, el nuevo plan puede acabar por producir una generalizada incultura ilustrada. A lo que apunta el plan ya lo conocemos cualquiera que tengamos contacto con licenciados de los USA, por poner un ejemplo. Allí hace tiempo que primaron la cualificación profesional para la empresa a cualquier otra consideración formativa. En ese país los licenciados están “perfectamente” formados y orientados a su profesión futura, de hecho están formados única y exclusivamente para eso. Con un arquitecto de diseño de interiores norteamericano no sólo no podrá usted hablar, por ejemplo, de las elecciones en Venezuela porque no sabe ni dónde está ese país, sino que  ni siquiera de cómo se cimenta un edificio. La paupérrima formación se suple con el trabajo en equipos mutidisciplinares y de ese modo es como se pueden llevar a cabo las obras y proyectos. De hecho, los técnicos norteamericanos “flipan” con la formación de los técnicos españoles. Así parece que todo queda resuelto. Esto es cierto en una sociedad que busque exclusivamente la eficiencia de la formación en lo relativo a su integración en el sistema productivo, cosa necesaria sin duda y que en España habría que mejorar, pero no para una sociedad que considere que la formación es algo más que la adquisición de determinadas herramientas profesionales operativas y que considere que la formación superior debe conseguir un desarrollo integral de las capacidades, un conocimiento global sólido del área de conocimientos de que se trate y hasta de un desarrollo humano acorde con la posición futura de ese profesional en su sociedad. Y he hablado conscientemente de arquitectos, porque si hablamos de humanidades, el panorama que promete Bolonia es francamente desolador. Lo que se fragua es jóvenes que sepan un poquito de filosofía o historia, lo justo para poder explicar lo poquito que se hablará de estas cosas en los institutos.  Si a esto unimos el plan de másteres pagados que harán de la universidad un club elitista,  y la operación económica consistente en crear carreritas  de juguete baratas, hacen que  la universidad como lugar del saber y desarrollo personal, estará tocada de muerte. ¿Es esta la sociedad, los universitarios que queremos?. Muchos nos sentimos solidarios con esos chicos que se manifiestan cada día contra este Plan. ¡Suerte, muchachos!.